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	<title>Vida | Enguardia</title>
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	<title>Vida | Enguardia</title>
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		<title>Prudentes como serpientes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enguardia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Aug 2022 13:46:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Biblia]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[teología]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué quiere decir “sed prudentes cómo serpientes”?  La palabra “prudente” es una traducción de la palabra griega phrónimos y significa: 1. Inteligente, Sabio 2. Prudente. De hecho, algunas versiones en inglés utilizan la palabra “sabios”(“wise as serpents”).]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2084" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/08/Sepiente-eden.png" alt="serpiente-eden" width="1369" height="772" srcset="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/08/Sepiente-eden.png 1369w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/08/Sepiente-eden-300x169.png 300w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/08/Sepiente-eden-1024x577.png 1024w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/08/Sepiente-eden-768x433.png 768w" sizes="(max-width: 1369px) 100vw, 1369px" /></p>
<p>—<strong>Enguardia</strong></p>
<p><span class="firstcharacter">L</span>a mentira nos acecha. Nos espera en cada esquina para persuadirnos y engañarnos. La televisión, los políticos, los educadores, los sacerdotes, los religiosos, incluso nuestros amigos y familiares la utilizan, de una manera u otra, para llevar a cabo sus objetivos.  La mentira trajo la perdición al mundo, y el engaño y la manipulación prosiguen su camino manteniendo el mundo en tinieblas. La serpiente no ha dejado su obra.</p>
<p>Teniendo en cuenta lo que hizo este animal escurridizo hace miles de años, podría parecer extraño que algunos pasajes bíblicos emplearan el símbolo de la serpiente de forma positiva, por decirlo de alguna manera.  Por un lado, está la serpiente de bronce (<i>Números 21:4-8)</i> que Moisés mandó erigir como recordatorio al pueblo de su pecado contra Dios, y que al mirarla podían curarse. El evangelio de Juan nos revela cómo Jesús utilizó la historia de la serpiente de bronce como símbolo profético de su muerte <i>(Juan 3:14),</i> lo cual podemos entender también como un símbolo de su obra de salvación.</p>
<p>En el capítulo diez de Mateo encontramos de nuevo a Jesús utilizando el símbolo de la serpiente. En dicho texto leemos cómo Jesús da a sus discípulos autoridad sobre los espíritus inmundos, “para sanar toda enfermedad y dolencia” (v.2), enviándolos a las ovejas perdidas de Israel, a las desamparadas, a aquellas expuestas al peligro de las fieras del campo.El texto del capítulo anterior (<i>Mt. 9:36</i>) nos dice que Jesús tuvo compasión de las multitudes porque “<i>estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”</i>: Sus líderes religiosos les habían abandonado.</p>
<p>Entonces Jesús los envía a predicar un mensaje: <b><i>El reino de los cielos se ha acercado</i></b>. (<i>Mt. 10:7</i>) En está misión tan importante Jesús les declara a sus discípulos que serán perseguidos y azotados <i>(Mt. 10:17)</i>. Les advierte de la siguiente manera:</p>
<p style="padding-left: 40px;">“<i>He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; </i><i><br />
</i><i>sed, pues, prudentes como serpientes,y sencillos como palomas.</i>” (<i>Mt. 10:16)</i></p>
<p>En primer lugar nos deberíamos preguntar: ¿Quién eran los lobos? <i>Mateo 7:15</i> dice: “<i>Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. </i>Así pues, estos lobos son los que están entre nosotros. Son aquellos que dicen ser de Dios, pero en realidad son hijos de Satanás. Esto, sin duda, son duras palabras, pero es la realidad, y Jesús nos dice que debemos cuidarnos de ellos.</p>
<p>Las palabras de Jesús hoy día siguen siendo muy válidas. En primer lugar, tenemos a muchos falsos profetas que no son más que lobos rapaces, listos para devorar. En segundo lugar tenemos a los falsos maestros y pastores, aquellos que dicen ser de Dios pero que no son más que hijos del engaño y la perdición. En mi opinión este grupo es más peligroso que el primero porque en muchos casos su engaño es mucho más sútil y muchos son los que caen en su error.</p>
<p style="padding-left: 40px;">“<i>Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva,<br />
vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera<br />
fidelidad a Cristo</i>.” &#8211;  <i>2 Corintios 11:3</i></p>
<p>Toda mentira y engaño es peligrosa, pero más la que viene de dentro. Recordemos, es nuestra simple fe en Cristo la que salva, no un arrepentimiento fingido basado en obras o una espiritualidad de emociones que mide la fe por las obras milagrosas.</p>
<p>Volvamos, no obstante, al texto en cuestión. ¿Qué quiere decir “sed prudentes cómo serpientes”?</p>
<p>La palabra “prudente” es una traducción de la palabra griega <i>phrónimos</i> y significa:</p>
<ol>
<li style="list-style-type: none;">
<ol>
<li aria-level="1">Inteligente, Sabio</li>
<li aria-level="1">Prudente</li>
</ol>
</li>
</ol>
<p>Cómo es comprensible, <i>phrónimos</i> puede traducirse de varias maneras. De hecho, algunas versiones en inglés utilizan la palabra “sabios”(“<i>wise as serpents</i>”). Otras versiones más modernas, tanto en inglés como en español, utilizan la palabra “astutos”. Ésta, en mi opinión, no es una buena traducción. Lo mejor sería traducirlo cómo “sabio” o “prudente”.</p>
<p>Curiosamente, la <a href="https://dle.rae.es/prudencia" target="_blank" rel="noopener">RAE</a> describe la prudencia de la siguiente manera:</p>
<p style="padding-left: 40px;">“<i>En el cristianismo una de las cuatro virtudes  cardinales,<br />
consiste en discernir lo que es bueno y malo, para seguir o huir de ello</i>.”</p>
<p>Las cuatro virtudes cardinales provienen de la filosofía griega, no del cristianismo o catolicismo.  Según Platón, estas virtudes eran: Templanza, Fortaleza, Justicia y Prudencia (<i>phrónesis</i>). Por lo tanto, incluso los griegos entendían que la prudencia era algo muy importante.La RAE define la prudencia como aquello que nos ayuda a “discernir lo que es bueno y malo, para seguir o huir de ello”. En la Biblia encontramos afirmaciones similares. Por ejemplo, <i>Proverbios 16:17</i> nos dice que el “<i>camino de los rectos es apartarse del mal</i>”, mientras el apóstol Pedro nos exhorta a apartarnos del mal y a hacer el bien. ( <i>1 Pedro 3:10-12; cf. Salmos 34:14</i>) Otro texto a tener en cuenta es el de <i>Proverbios 18:15.</i></p>
<p style="padding-left: 40px;">“<i>El corazón del prudente adquiere conocimiento,<br />
Y el oído del sabio busca el conocimiento.</i>” (NBLA)</p>
<p>Este pasaje nos revela varias cosas.En primer lugar, vemos como la prudencia y la sabiduría van de la mano. Tanto el prudente como el sabio adquieren (compran) o buscan el conocimiento, la ciencia. Pero es la prudencia la que va primero; en efecto, es la que hace a uno sabio. En segundo lugar, la palabra hebrea para “prudente”, <i>nabin (נָבוֹן), </i>procede de la palabra <i>bin, “separar, distinguir”.</i>  En otras palabras, el prudente es aquel que sabe discernir entre la mentira y la verdad, entre lo recto y lo torcido, entre lo bueno y lo malo. Curiosamente, la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento) utiliza, en este versículo, la palabra griega <i>phrónimon, </i>el mismo término que vemos en<i> Mateo 10:16.</i></p>
<p><b>El árbol de la ciencia del bien y el mal</b>.</p>
<p>Cuando Dios creó el mundo puso dos árboles en medio del jardín del Edén: el árbol de la Vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Dios permitió a Adán y a Eva comer todo lo que quisieran, excepto de la fruta del Árbol de la Ciencia (<i>Gén.2:17</i>). Pero la serpiente, que era “astuta, más que todos los animales del campo”, se acercó a Eva y le dijo:</p>
<p style="padding-left: 40px;">“<i>¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? </i><i> </i><i>Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; </i><i> </i><i>pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; </i><i> </i><i>sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, </i><b><i>y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal</i></b><i>. </i><i> </i><i>Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y</i><b><i> árbol codiciable para alcanzar la sabiduría</i></b><i>; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” (Gén. 3:2-6)</i></p>
<p>La astuta serpiente, Satanás, engañó a Eva diciéndole que podría llegar a ser como Dios, “sabiendo el bien y el mal”. La mujer, viendo que el árbol era bueno para alcanzar la sabiduría, cayó en el engaño. La desobediencia causó la muerte espiritual y física del hombre. Sí bien es cierto que ahora podrían llegar a entender lo que es el bien y el mal (antes vivían en un estado de inocencia), esto sería a consecuencia de su pecado. Irónicamente, es el mismo pecado que nos nubla la mente y nos aleja de la verdadera sabiduría, aquella que nos ayuda a discernir entre el bien y el mal.</p>
<p><b>Conclusión</b></p>
<p>La serpiente es astuta, pero no es prudente ni sabia. La verdadera prudencia y sabiduría la obtienen aquellos que escogen el camino recto, no los que siguen la mentira. Quizá esta es una de las razones por las que Jesús nos dijo que fuéramos “prudentes cómo serpientes”, no “astutos”, como dicen algunas versiones.  Las personas astutas e inteligentes pueden mentir, las prudentes y sabias dicen la verdad.</p>
<p>Seamos, pues, prudentes y no nos dejemos engañar por esa astuta serpiente la cual prometió a Eva alcanzar la sabiduría. Hagámonos sencillos como palomas, no envaneciendo nuestras mentes con cosas demasiado sublimes para nosotros, y pidámosle a Dios que nos dé sabiduría para entender cada día mejor su palabra (<i>2 Tim. 2:15</i>), que nos disponga un corazón sincero que desee seguir lo bueno y apartarse de lo malo, que nos de entendimiento para discernir entre lo verdadero y lo falso. ¡Expongamos las obras de las tinieblas con la luz de la Verdad!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El deber de los padres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enguardia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 May 2022 12:08:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
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					<description><![CDATA[Es un tema que preocupa a casi todos. Apenas hay un hogar al que no le concierna. Padres, maestros, tíos, tías, hermanos, hermanas, todos tienen interés en ello. Creo que hay pocas personas que no influyan en algún padre en el manejo de su familia, o afecte la educación de algún niño por sugerencia o consejo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<table style="width: 100%; border-collapse: collapse; background-color: #e8e8e8;">
<tbody>
<tr>
<td style="width: 100%;">
<p><img decoding="async" class="wp-image-1595 alignright" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/J-C-Ryle.png" alt="" width="256" height="230" srcset="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/J-C-Ryle.png 394w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/J-C-Ryle-300x270.png 300w" sizes="(max-width: 256px) 100vw, 256px" />En su juventud, John Charles Ryle&nbsp; (1816-1900), fue un destacado atleta, sobresaliendo en cricket y remo. Su vida, no obstante, no fue fácil. Sus dos primeras mujeres fallecieron de jóvenes y, un día, él también enfermó gravemente. Esa circunstancia fue la que hizo que el joven inglés cogiera la Biblia, olvidada de hacía tiempo, y orara. Más tarde, en la iglesia, escuchó un mensaje que enfatizaba la salvación por gracia mediante la fe. Desde entonces su vida cambió por completo. Después de sus estudios Ryle ingresó como ministro en la iglesia Anglicana.&nbsp;</p>
<p>Ryle, a pesar de ser anglicano, formó parte del movimiento evangélico y criticó el ritualismo de algunos sectores cristianos. Defendía sus principios con vigor, aunque de forma cálida. Fue bastante popular con la clase obrera, la cual, se dice, evangelizó con éxito. Ryle también creyó en el regreso de los judíos a su tierra, tal como estaba profetizado en la Biblia, formando parte del movimiento que condujo a la Declaración de Balfour y la consiguiente independencia del Estado de Israel.</p>
<p>Algunos de sus trabajos son:<i> Christian Leaders of the Eighteenth Century</i> (1869), <i>Expository Thoughts on the Gospels</i> (1856–69), <i>Principles for Churchmen</i> (1884). Otro trabajo menos conocido, pero de suma importancia, es el ensayo <i>The Duties of Parents (El deber de los padres), </i>el cual exponemos a continuación.</p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>



<h2 class="wp-block-heading">Cómo educar, guiar e instruir a tus hijos por el buen camino</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><span class="underline" style="text-decoration: underline;">Índice y resumen del contenido</span></strong></p>



<ol class="wp-block-list"><li><strong>El buen camino</strong>. Guía a tus hijos por el camino recto, no por el camino que deseen ir.</li><li><strong>La paciencia</strong>. Enséñales con ternura, afecto y paciencia; sin olvidar que ser demasiado tolerante puede ser malo para ellos. Asegúrate de que entiendan o que vean que les amas. Recuerda, el miedo puede llevar a muchas penas e hipocresías.</li><li><strong>Los hábitos tempranos</strong>. Se consciente de que gran parte del carácter del niño se forma en sus primeros años. ¡Sé consciente de que mucho depende de tí!</li><li><strong>El alma.</strong> Sé consciente de que su alma es lo más importante.&nbsp; Pregúntate a todo lo que hagas: ¿Cómo afectará esto al alma del niño?</li><li><strong>La Biblia</strong>. Enséñales la Biblia reverentemente, regularmente y completamente. Enséñales todo lo que haya que saber sobre Jesús, El Espíritu Santo y el pecado.</li><li><strong>La oración</strong>. Acostumbrarlos a orar siempre. La oración es uno de los recursos más poderosos que tenemos. Entrenarlos a orar incluso antes de que empiecen a leer; aunque no entiendan del todo el porqué. Algún día lo entenderán.</li><li><strong>La iglesia</strong>. Acostumbrarlos a ir a la iglesia y a portarse bien en ella. Enséñales la importancia que tiene escuchar la palabra de dios, juntos, como un solo pueblo.</li><li><strong>El hábito de la fe</strong>. Enséñales a creer en ti. Que confíen en tus juicios y lo que dices. Que tus opiniones sean mejores que las suyas. La incredulidad es el pecado reinante del corazón del hombre. Haz todo lo que puedas para pararlo.</li><li><strong>El hábito de la obediencia</strong>. Enséñales a obedecer sin cuestionar nada. Si no obedecen a los padres, ¿cómo obedecerán a Dios? Enséñales que servir es mejor que reinar.</li><li><strong>El hábito de la verdad</strong>. Enséñales a hablar siempre la verdad, y nada más que la verdad. La mentira trajo la muerte a este mundo, y se perpetúa a través del engaño. ¡Que no entre en la mente de tus hijos!</li><li><strong>El hábito de redimir el tiempo</strong>. Que aprendan a estar ocupados, a no estar ociosos. La inactividad y la holgazanería han llevado a muchos al pecado (especialmente con la tecnología que tienen a su alcance). Asegúrate de que eviten este vicio.&nbsp;&nbsp;</li><li><strong>El castigo</strong>. Educa a tus hijos sin ser demasiado tolerante. No evites el castigo cuando sea necesario. En ocasiones, el castigo corporal es también necesario si uno quiere librar “su alma del Seol.”</li><li><strong>La corrección.</strong> Corrige y castiga a tus hijos cómo Dios castiga a los suyos: no siempre sabemos el porqué, pero comprendemos que su voluntad es siempre lo mejor para nosotros.</li><li><strong>El buen ejemplo</strong>. Edúcalos recordando siempre dar buen ejemplo. De nada sirve orar con ellos y leerles la Biblia cada día si luego no nos comportamos acorde con lo que enseñamos.</li><li><strong>El pecado. </strong>Debemos educarlos recordando siempre el poder del pecado. Las mentes de los niños no son hojas en blanco, ni son todas sus miradas limpias como la nieve. Debemos guiarlos y corregirlos continuamente; de lo contrario, todos nuestros esfuerzos caerán en saco roto.</li><li><strong>Las promesas de Dios</strong>. No nos desanimemos pensando que su educación es demasiado compleja o difícil. Recuerda que los dichos de Dios tienen promesa. Aquel que guía a su hijo por el buen camino, ¡cuando sea viejo no se apartará de él! (Pr. 22:6)</li><li><strong>Ora sin cesar. </strong>Debemos orar continuamente por la salvación de nuestros hijos. Los niños son la herencia del Señor. Educarlos y guiarlos por el buen camino no es solo nuestro deseo, es nuestra obligación. Que la obra de Cristo esté siempre en nuestras mentes y labios, y que su Espíritu nos renueve, santifique y guíe en la obra que tenemos por delante.</li></ol>



<p style="text-align: left;"><a href="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/El-deber-de-los-padres_Ryle.pdf">Descargar PDF - El deber de los padres-Ryle</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator has-css-opacity is-style-dots"/>



<div style="height:15px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h2 class="has-text-align-center" style="text-align: center;">«Instruye al niño en su camino,<br />Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.»</h2>



<div style="height:42px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Supongo que la mayoría de aquellos que se declaran cristianos están familiarizados con el texto que encabeza esta página. Puede que les suene familiar, como una melodía antigua. Es probable que lo hayan escuchado, leído, comentado o citado muchas veces. ¿No es así?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, después de todo, ¡qué poco se tiene en cuenta la sustancia de este texto! La doctrina que contiene parece apenas conocida, el deber que nos presenta es rara vez practicado. ¿No digo la verdad lector?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se puede decir que el tema sea nuevo. El mundo es viejo y tenemos la experiencia de casi seis mil años de nuestra mano. En los días en los que vivimos hay un gran celo por la educación en todos los sectores. Oímos que se crean nuevas escuelas por todos lados. Se nos habla de nuevos sistemas y nuevos libros para los jóvenes, de todos los tipos y colores. Y aún así, a pesar de todo esto, la gran mayoría de los niños manifiestamente no están entrenados en el camino que deben seguir, porque cuando crecen a un estado maduro no caminan con Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, ¿cómo explicaremos el estado de estas cosas? La pura verdad es que el mandamiento del Señor en nuestro texto [Prov. 22:6] no se tiene en cuenta y, por lo tanto, la promesa del Señor en nuestro texto no se cumple.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lector, estas cosas bien pueden dar lugar a grandes escudriñamientos del corazón. Permíteme, pues, una palabra de exhortación de un ministro sobre la correcta educación de los niños. Créanme, el tema es uno que debería llegar a todas las conciencias, y hacer que todos se hagan la pregunta: “¿Estoy haciendo lo que puedo en este asunto?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un tema que preocupa a casi todos. Apenas hay un hogar al que no le concierna. Padres, maestros, tíos, tías, hermanos, hermanas, todos tienen interés en ello. Creo que hay pocas personas que no influyan en algún padre en el manejo de su familia, o afecte la educación de algún niño por sugerencia o consejo. Todos nosotros, sospecho, podemos hacer algo aquí, ya sea directa o indirectamente, y deseo animar a todos a recordar esto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es un tema en el que todos los interesados ​​corren el gran peligro de no cumplir con su deber. Este es preeminentemente un punto en el que las personas pueden ver las faltas de sus vecinos más claramente que las propias. A menudo criarán a sus hijos en el mismo camino que el de sus amigos, que han denunciado como inseguros. Verán motas en las familias de otros hombres y pasarán por alto vigas en su propia familia. Tendrán la vista rápida como las águilas para detectar errores en el exterior y, sin embargo, estarán ciegos como los murciélagos ante los errores fatales que se cometen a diario en casa. Serán sabios acerca de la casa de su hermano, pero necios acerca de su propia carne y sangre. Aquí, si en alguna parte, tenemos necesidad de sospechar de nuestro propio juicio. También harás bien en tener presente esto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como ministro, no puedo dejar de recordar que difícilmente hay un tema en el que la gente parezca tan tenaz como en el caso de los hijos. A veces me ha asombrado por completo la lentitud de los padres cristianos sensatos para admitir que sus propios hijos tienen la culpa o que deben asumir la culpa. No son pocas las personas que preferiría hablar de sus propios pecados antes que decirle a sus hijos que han hecho algo malo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ven ahora, y déjame darte algunos consejos sobre la correcta educación. Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, bendícelas y haz que sean palabras vivas para todos. No las rechaces porque son contundentes y simples; no las desprecies porque no contienen nada nuevo. De bien seguro, si quieres educar a los niños para el cielo, estas sugerencias no deben dejarse de lado a la ligera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.<strong> [El buen camino] Primero, si quieres educar a tus hijos correctamente, instrúyelos en la forma en que deben caminar, no en la que desean ir.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerde: los niños nacen con un claro sesgo hacia el mal y, por lo tanto, si les permites elegir por sí mismos, es seguro que elegirán mal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La madre no puede decidir en qué va a convertirse su tierno bebé: alto o bajo, débil o fuerte, sabio o tonto; puede ser cualquiera de estas cosas o no; todo es incierto. Pero hay una cosa que la madre puede decir con certeza: ¡tendrá un corazón corrupto y pecador! Es natural para nosotros hacer el mal. “<em>La necedad</em>”, dice Salomón, “<em>está ligada en el corazón del niño</em>” (Proverbios 22:15). “<em>El muchacho consentido avergonzará a su madre</em>” (Proverbios 29:15). Nuestros corazones son como la tierra que pisamos; déjala en paz, y es seguro que dará malas hierbas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si, pues, quieres tratar sabiamente a tu hijo, no debes dejarlo a la merced de su propia voluntad. Piensa por él, juzga por él, actúa por él, como lo harías por uno débil y ciego; pero por piedad, no lo entregues a sus propios gustos e inclinaciones descarriadas. No deben ser sus gustos y deseos los que se consulten. Todavía no sabe lo que es bueno para su mente y su alma, como tampoco sabe lo que es bueno para su cuerpo. No le dejes decidir qué comerá, qué beberá y cómo se vestirá. Sé consistente y trata su mente de la misma manera. Instrúyelo de la manera que es bíblica y correcta, y no de la manera que él desea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si no puedes decidirte por este primer principio de la formación cristiana, es inútil que sigas leyendo. La voluntad propia es casi lo primero que aparece en la mente de un niño, y debe ser su primer paso para resistirlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. [La paciencia] Educa a tu hijo con toda ternura, cariño y paciencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No quiero decir que lo mimes, pero quiero decir que debes hacerle ver que lo amas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡El amor debe ser el hilo de plata de toda tu conducta! La bondad, la gentileza, la longanimidad, la tolerancia, la paciencia, la simpatía, la disposición de preocuparse por los problemas infantiles, la disposición a participar en las alegrías infantiles: estas son las cuerdas por las que un niño puede ser guiado más fácilmente: estas son las claves que debes seguir si quieres encontrar el camino a su corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso entre los adultos hay pocas personas que no sean más fáciles de atraer que de conducir. En todas nuestras mentes está esa cosa que se levanta en armas contra la compulsión; levantamos la espalda y endurecemos el cuello ante la sola idea de una obediencia forzada. Somos como caballos jóvenes en manos de un domador: trátalos con amabilidad, hazles mucho caso, y poco a poco podrás guiarlos con un hilo; úsalos con rudeza y violencia, y pasarán muchos meses antes de que los domines por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mentes de los niños se moldean en el mismo molde que las nuestras. La frialdad y la severidad de los modales los enfrían y los arrojan hacia atrás. Les cierra el corazón; te cansarás de encontrar la puerta. Déjales que vean que tienes un sentimiento afectuoso hacia ellos, que estás realmente deseoso de hacerlos felices y hacerles bien, que si los castigas, es para su beneficio, y que, como el pelícano, darías la sangre de tu corazón para nutrir sus almas; déjalos ver esto, digo, y pronto serán tuyos. Pero deben ser cortejadas con amabilidad, si alguna vez se quiere ganar su atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguramente la razón misma podría enseñarnos esta lección. Los niños son criaturas débiles y tiernas y, como tales, necesitan un trato paciente y considerado. Debemos manejarlos con delicadeza, como frágiles máquinas, no sea que al tocarlos bruscamente hagamos más daño que bien. Son como plantas jóvenes y necesitan un riego suave, a menudo, pero poco a la vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No debemos esperar todas las cosas a la vez. Debemos recordar lo que son los niños y enseñarles de manera que puedan soportar. Sus mentes son como un trozo de metal, no para forjarse y utilizarse de inmediato, sino que se requiere una sucesión de pequeños golpes. Su entendimiento es como una vasija de cuello angosto: debemos verter el vino del conocimiento gradualmente, o gran parte se derramará y se perderá. “<em>Línea sobre línea, y precepto sobre precepto, un poco aquí y un poco allá</em>”, debe ser nuestra regla. La piedra de afilar hace su trabajo lentamente, pero el frotamiento frecuente hará que la guadaña tenga un filo fino. Verdaderamente se necesita paciencia para educar a un niño, pero sin ella nada se puede hacer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Nada compensará la ausencia de esta ternura y amor! Un ministro puede decir la verdad tal como es en Jesús, claramente, con fuerza o sin respuesta; pero si no lo dice con amor, pocas almas serán ganadas. Así también debes exponer a tus hijos su deber (manda, amenaza, castiga, razona) pero si falta el afecto en vuestro trato, vuestro trabajo será todo en vano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡El amor es un gran secreto de la educación exitosa! La ira y la aspereza pueden asustar, pero no persuadirán al niño de que tienes razón; y si te ve a menudo malhumorado, pronto dejarás de tener su respeto. Un padre que le habla a su hijo como lo hizo Saúl a Jonatán (1 Sam. 20:30), no debe esperar conservar su influencia sobre la mente de ese hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esfuérzate por mantener el control de los afectos de tu hijo. Es peligroso hacer que tus hijos te teman. Cualquier cosa es casi mejor que la reserva y la constricción entre tu hijo y tú; y esto aparecerá con el miedo. El miedo pone fin a la franqueza de los modales, el miedo conduce a la ocultación, el miedo siembra la semilla de mucha hipocresía y conduce a muchas mentiras. Hay una mina de verdad en las palabras del Apóstol a los colosenses: “<em>Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten</em>” (Col. 3:21). No pase por alto los consejos que contiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3.[Los hábitos tempranos] Educa a tus hijos con una persuasión permanente en tu mente de que mucho depende de ti.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La gracia es uno de los principios más importantes. Mira que tal revolución efectúa la gracia cuando entra en el corazón de un viejo pecador: cómo derriba las fortalezas de Satanás, cómo derriba montañas, llena valles, endereza lo torcido y crea de nuevo al hombre completo. Verdaderamente nada es imposible para la gracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La naturaleza también es muy fuerte. Mira cómo lucha contra las cosas del reino de Dios, cómo lucha contra todo intento de ser más santo, cómo mantiene una guerra incesante dentro de nosotros hasta la última hora de la vida. La naturaleza en verdad es fuerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero después de la naturaleza y la gracia, sin duda, no hay nada más poderoso que la educación. Los primeros hábitos (si se me permite hablar así) lo son todo para nosotros, bajo Dios. Estamos hechos de lo que somos por la formación temprana. Nuestro carácter toma la forma de ese molde en el que se vierten nuestros primeros años.</p>



<p style="padding-left: 40px;">“Ha visto muy poco de la vida quien no discierne en todas partes&nbsp;el efecto de la educación en las opiniones y en los hábitos de pensamiento&nbsp;de los hombres. ¡Los niños sacan de la guardería lo que se manifiestaa lo largo de sus vidas!” —Cecil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dependemos, en gran medida, de quienes nos crían. Obtenemos de ellos un color, un sabor, un sesgo que nos queda más o menos toda la vida. Captamos el idioma de nuestras niñeras y madres, y lo aprendemos casi insensiblemente, e incuestionablemente captamos algo de sus modales, maneras y mente al mismo tiempo. Solo el tiempo mostrará, sospecho, cuánto debemos todos a las primeras impresiones, y cuántas cosas en nosotros pueden rastrearse hasta las semillas sembradas por aquellos que nos rodearon en los días de nuestra infancia. Un inglés muy erudito, el señor Locke, llegó a decir:&nbsp;</p>



<p style="padding-left: 40px;">“Todos los hombres con los que nos encontramos, nueve de cada diez son lo que son, buenos o malos, útiles o no, según su educación.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todo esto es uno de los planes misericordiosos de Dios. Da a vuestros hijos una mente que recibirá impresiones como arcilla húmeda. Les da una disposición en el punto de partida de la vida para creer lo que les dices, y para dar por sentado lo que les aconsejas, y para confiar en tu palabra antes que en la de un extraño. Él os da, en definitiva, una oportunidad de oro para hacerles bien. Asegúrese de que la oportunidad no se descuide y se desperdicie. Una vez que se suelta, se ha ido para siempre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuidado con ese miserable engaño en el que algunos han caído, que los padres no pueden hacer nada por sus hijos, que deben dejarlos solos, esperar la gracia y quedarse quietos. Estas personas tienen deseos para sus hijos a la manera de Balaam: les gustaría que murieran como el justo, pero no hacen nada para que vivan su vida. Quieren mucho y no tienen nada. Y el diablo se regocija de ver tales razonamientos, como siempre se regocija con todo lo que parece excusar la pereza o alentar el descuido de los medios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé que no puedes convertir a tu hijo. Bien sé que los que nacen de nuevo, no nacen de la voluntad del hombre, sino de Dios. Pero también sé que Dios dice expresamente: “Instruye al niño en su camino”, y que Él nunca impuso un mandato al hombre sin proveer la gracia para cumplirlo. Y sé también que nuestro deber no es quedarnos quietos y discutir, sino seguir adelante y obedecer. Es sólo en el avance que Dios se encontrará con nosotros. El camino de la obediencia es la forma en que Él da la bendición. Solo tenemos que hacer lo que se les ordenó a los sirvientes en la fiesta de las bodas en Caná: llenar las tinajas con agua, y dejar con seguridad que el Señor convierta esa agua en vino.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4. [El alma] Entrena tu mente continuamente con este pensamiento: el alma de tu hijo es lo primero a considerar.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Preciosos, sin duda, son estos pequeños a tus ojos; pero si los amas, piensa a menudo en sus almas. Ningún interés debe pesarte tanto como sus intereses eternos. Ninguna parte debería ser tan querida para ti como esa parte que nunca morirá. El mundo, con toda su gloria, pasará; las colinas se derretirán; los cielos serán envueltos como un rollo; el sol dejará de brillar. Pero el espíritu que mora en esas pequeñas criaturas, a quienes amas tanto, sobrevivirá a todo ello y, ya sea en la felicidad o en la miseria (para hablar como un hombre), dependerá de ti.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es el pensamiento que debe estar en primer lugar en tu mente en todo lo que hagas por tus hijos. En cada paso que des con respecto a ellos, en cada plan, esquema y disposición que les concierne, no dejes de lado esa poderosa pregunta: “¿Cómo afectará esto a sus almas?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">El amor por las almas de vuestros hijos es la quintaesencia de todo amor. Acariciar, mimar y complacer a tu hijo, como si este mundo fuera todo lo que él tuviera que mirar, y esta vida la única estación para la felicidad, hacer esto no es amor verdadero, sino crueldad. Es tratarlo como una bestia de la tierra, que tiene un solo mundo al cual mirar, que nada hay después de la muerte. Le estás ocultando esa gran verdad, que se le debe hacer aprender desde su misma infancia: que el fin principal de su vida es la salvación de su alma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un verdadero cristiano no debe ser esclavo de la moda, si quiere educar a tu hijo para el cielo. No debe contentarse con hacer cosas simplemente porque son la costumbre del mundo; enseñarles e instruirles de cierta manera, simplemente porque es habitual; permitirles leer libros de un tipo cuestionable, simplemente porque todos los demás los leen; dejarlos formar hábitos de una tendencia dudosa, simplemente porque son los hábitos del día. Debe educar con la vista puesta en las almas de sus hijos. No debe avergonzarse al escuchar que su formación es&nbsp; percibida como algo singular y extraño. ¿Qué pasa si lo es? El tiempo es corto, la moda de este mundo pasa. El que ha educado a sus hijos para el cielo, en lugar de la tierra (para Dios, en lugar de para el hombre), ese es el padre que será llamado sabio al final.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5. [La Biblia] Forma a tu hijo en el conocimiento de la Biblia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No puedes hacer que tus hijos amen la Biblia, lo admito. Nadie sino el Espíritu Santo puede darnos un corazón para deleitarnos en la Palabra. Pero usted puede hacer que sus hijos se familiaricen con la Biblia; de bien seguro nunca está demás ni es demasiado pronto para familiarizarse con el bendito Libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un conocimiento completo de la Biblia es la base de todas las opiniones claras sobre la religión. Aquel que está bien fundado en ella, generalmente no vacilará, y no será arrastrado por todo viento de nueva doctrina. Cualquier sistema de aprendizaje que no ponga en primer lugar el conocimiento de las Escrituras es inseguro y poco sólido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Presta atención en este punto en particular, porque el diablo está afuera y el error abunda. Entre nosotros se encuentran algunos que dan a la Iglesia el honor debido a Jesucristo. Se encuentran algunos que hacen de los sacramentos salvadores y pasaportes a la vida eterna. Y de la misma manera se encuentran algunos que honran el catecismo más que la Biblia, o llenan la mente de sus hijos con miserables libritos de cuentos, en lugar de la Escritura de la verdad. Pero si amáis a vuestros hijos, que la sencilla Biblia sea todo en la formación de sus almas; y que todos los demás libros bajen y ocupen el segundo lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No os preocupéis demasiado en que sean poderosos en el catecismo, sino de que sean poderosos en las Escrituras. Esta es la práctica, créanme, que Dios honrará. El salmista dice de Él: “Has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas” (Sal. 138:2); y pienso que Él da una bendición especial a todos los que tratan de magnificarla entre los hombres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Procura que sus hijos lean la Biblia con reverencia. Instrúyalos para que la miren, no como palabra de hombres, sino como es en verdad, la Palabra de Dios, escrita por el mismo Espíritu Santo, toda verdadera, toda útil y capaz de hacernos sabios para la salvación por medio de la fe que es en Cristo Jesús.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asegúrate de que lo lean con regularidad. Enséñales a considerarlo como el alimento diario de su alma, como algo esencial para la salud diaria de su alma. Sé bien que no puedes hacer de esto nada más que una forma; pero es incalculable la cantidad de pecado que una mera forma puede restringir indirectamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asegúrate que lo lean todo. No tienes porque retraer ninguna doctrina ante ellos. No debes imaginar que las principales doctrinas del cristianismo son cosas que los niños no pueden entender. Los niños entienden mucho más de la Biblia de lo que podemos suponer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Háblales del pecado: su culpa, sus consecuencias, su poder, su vileza. Descubrirá que pueden comprender algo de esto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Háblales del Señor Jesucristo y de Su obra para nuestra salvación: la expiación, la cruz, la sangre, el sacrificio, la intercesión. Descubrirás que esto no va más allá de su entendimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Háblales de la obra del Espíritu Santo en el corazón del hombre, cómo Él cambia, renueva, santifica y purifica; pronto verás que pueden en cierta manera caminar contigo. En resumen, sospecho que no tenemos idea de cuánto puede absorber un niño pequeño a lo largo y ancho del glorioso evangelio. Ven mucho más de estas cosas de lo que suponemos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la edad en que debe comenzar la instrucción religiosa de un niño, no puede establecerse una regla general. La mente parece abrirse en algunos niños mucho más rápido que en otros. Rara vez empezamos demasiado pronto. Hay maravillosos ejemplos registrados de lo que un niño puede lograr, incluso a los tres años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llena sus mentes con las Escrituras. Que la Palabra more ricamente en ellos. Dales la Biblia, toda la Biblia, incluso cuando son jóvenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>6. [La oración] Enseña a tus hijos el hábito de la oración</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es el aliento vital de la verdadera religión. Es una de las primeras evidencias de que un hombre nace de nuevo. “He aquí”, dijo el Señor a Saulo, el día que le envió a Ananías. “He aquí, él ora” (Hechos 9:11). Había comenzado a orar, y eso era prueba suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración fue la marca distintiva del pueblo del Señor en el día en que comenzó a haber una separación entre ellos y el mundo. “Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre del Señor” (Gén. 4:26).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es el rasgo distintivo de todos los verdaderos cristianos. Oran, porque le cuentan a Dios sus necesidades, sus sentimientos, sus deseos, sus temores; y dicen lo que piensan. El cristiano nominal puede repetir oraciones, y también buenas oraciones, pero no va más allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es el punto de inflexión en el alma de un hombre. Nuestro ministerio es inútil, y nuestro trabajo es vano, hasta que te pongas de rodillas. Hasta entonces, no tenemos ninguna esperanza sobre ti.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es un gran secreto de la prosperidad espiritual. Cuando hay mucha comunión privada con Dios, tu alma crecerá como la hierba después de la lluvia. Cuando hay poca oración, todo se paraliza, apenas mantienes viva tu alma. Muéstrame un cristiano en crecimiento, un cristiano que avanza, un cristiano fuerte, un cristiano floreciente, y estoy seguro de que es uno que habla a menudo con su Señor. Pide mucho y tiene mucho. Le cuenta todo a Jesús, y por eso siempre sabe cómo actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es el recurso más poderoso que Dios ha puesto en nuestras manos. Es la mejor arma para usar en cada dificultad, y el remedio más seguro en cada problema. Es la llave que abre el tesoro de las promesas y la mano que atrae la gracia y la ayuda en tiempos de necesidad. Es la trompeta de plata que Dios nos manda tocar en toda nuestra necesidad, y es el clamor que Él ha prometido atender siempre, como una madre amorosa a la voz de su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es el medio más simple que el hombre puede usar para acercarse a Dios. Está al alcance de todos: los enfermos, los ancianos, los inválidos, los paralíticos, los ciegos, los pobres, los ignorantes, todos pueden orar. De nada os sirve alegar falta de memoria, y falta de saber, y falta de libros, y falta de erudición en este asunto. Mientras tengas una lengua para describir el estado de tu alma, puedes y debes orar. Esas palabras, “no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.” (Santiago 4:2), serán una terrible condenación para muchos en el día del juicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, si amáis a vuestros hijos, haced cuanto esté en vuestro poder para educarlos en el hábito de la oración. Muéstrenles cómo empezar. Dígales que deben decir. Anímelos a perseverar. Recuérdeles si se descuidan o flojean al respecto. Que no sea vuestra culpa, en todo caso, si nunca invocan el nombre del Señor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este, recordad, es el primer paso que un niño puede dar en la religión. Mucho antes de que sepa leer, puedes enseñarle a arrodillarse al lado de su madre y repetir las sencillas palabras de oración y alabanza que ella pone en su boca. Y como los primeros pasos en cualquier empresa son siempre los más importantes, también lo es la manera en que se realizan las oraciones de vuestros hijos. Este punto merece vuestra mayor atención. Pocos parecen saber cuánto depende de esto. Debes tener cuidado de que no se les ocurra decirlas de manera apresurada, descuidada e irreverente. Debes cuidar de no ceder la supervisión de este asunto a las sirvientas y nodrizas, o de confiar demasiado en que tus hijos lo hagan cuando se los deje solos. No puedo alabar a esa madre que nunca se ocupa ella misma de esta parte tan importante de la vida diaria de su hijo. Seguramente si hay algún hábito que tu propia mano y ojo deberían ayudar a formar, es el hábito de la oración. Créeme, si nunca escuchas a tus hijos orar por ti mismo, tienes mucha culpa. Eres poco más sabio que el pájaro descrito en Job, “<em>el cual desampara en la tierra sus huevos,y sobre el polvo los calienta, y olvida que el pie los puede pisar,y que puede quebrarlos la bestia del campo.</em> <em>Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano</em>.” (Job 39:14-16).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La oración es, de todos los hábitos, el que más tiempo recordamos. Muchos ancianos podrían contaros cómo su madre les hacía orar en los días de su infancia. Quizás otras cosas han pasado de su mente. La iglesia a donde fue llevado a adorar, el ministro a quien escuchó predicar, los compañeros que solían jugar con él, todo esto, puede ser, pasó de su memoria y no dejó huella. Pero a menudo encontrará que es muy diferente con sus primeras oraciones. A menudo podrá decirte dónde se arrodilló, qué le enseñaron a decir e incluso qué aspecto tenía su madre todo ese tiempo. Aparecerá tan fresco delante de su mente como si fuera ayer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lector, si amas a tus hijos, te exhorto a que no dejes que la semilla de un hábito de oración desaparezca sin mejorar. Si instruyes a tus hijos en algo, instrúyelos, al menos, en el hábito de la oración.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>7. [La iglesia] Instrúyelos en hábitos de diligencia y regularidad sobre los medios públicos de gracia.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Háblales del deber y el privilegio de ir a la casa de Dios y unirse a las oraciones de la congregación. Diles que dondequiera que se reúna el pueblo del Señor, allí el Señor Jesús está presente de manera especial, y que los que se ausentan deben esperar, como el apóstol Tomás, perder una bendición. Háblales de la importancia de escuchar la predicación de la Palabra, y que es la ordenanza de Dios para convertir, santificar y edificar las almas de los hombres. Explícales como el apóstol Pablo nos exhorta a no “dejar de congregarnos, como algunos tienen por costumbre” (Heb. 10:25); sino que debemos exhortarnos unos a otros, estimularnos unos a otros, y tanto más cuando vemos que se acerca el día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo lo llamo un espectáculo triste cuando en una iglesia nadie se acerca a la mesa del Señor excepto los ancianos, y los jóvenes y las jovencitas se dan la vuelta. Pero lo llamo un espectáculo aún más triste cuando no se ven niños en una iglesia, excepto aquellos que vienen a la escuela dominical y están obligados a asistir. Que ninguno de estos errores esté a vuestras puertas. Hay muchos niños y niñas en cada parroquia, además de los que vienen a la escuela, y ustedes que son sus padres y amigos deben cuidar que vengan con ustedes a la iglesia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No permitas que crezcan con el hábito de inventar excusas vanas para no venir. Hazles entender claramente que, mientras estén bajo tu techo, la regla de tu casa es que todos los que gozan de salud honren la casa del Señor en el día del Señor, y que consideras a aquel que quebranta el <em>Shabat</em> como un asesino de su propia alma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ocúpate también, si se puede arreglar, de que tus hijos te acompañen a la iglesia y se sienten cerca de ti cuando estén allí. Ir a la iglesia es una cosa, pero comportarse bien en la iglesia es otra muy distinta. Y créeme, no hay mejor seguridad para el buen comportamiento como la de tenerlos bajo tu propia vigilancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mentes de los jóvenes se desvían fácilmente y su atención se pierde, y se deben utilizar todos los medios posibles para contrarrestar esto. No me gusta verlos venir a la iglesia solos; a menudo se encuentran con malas compañías en el camino, y así aprenden más maldad en el día del Señor que en todo el resto de la semana. Tampoco me gusta ver lo que yo llamo “un rincón de jóvenes” en una iglesia. A menudo adquieren hábitos de falta de atención e irreverencia allí, que lleva años desaprender, si es que alguna vez lo hacen. Lo que me gusta ver es a toda una familia sentada junta, viejos y jóvenes, uno al lado del otro: hombres, mujeres y niños, sirviendo a Dios según sus hogares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay quien dice que es inútil instar a los niños a acudir a los medios de gracia, porque no los pueden entender. No quiero que escuches tal razonamiento. No encuentro tal doctrina en el Antiguo Testamento. Cuando Moisés va ante Faraón (Ex. 10:9), observo que dice: “<em>Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová</em>”. Cuando Josué leyó la ley, observo que dice: “<em>No hubo palabra que Josué no leyera delante de toda la congregación de Israel, con las mujeres y los niños, y los extranjeros que conversaban entre ellos</em>”. “<em>Tres veces en el año</em> —dice Éxodo 34:23— <em>se presentará todo varón tuyo delante de Jehová el Señor, Dios de Israel.</em>” Y cuando me dirijo al Nuevo Testamento, encuentro que se menciona a niños participando en actos públicos religiosos, así como en el Antiguo. Cuando Pablo estaba dejando a los discípulos en Tiro por última vez, veo que dice (Hechos 21:5): “<em>Cumplidos aquellos días, salimos, acompañándonos todos, con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la playa, oramo</em>s.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Samuel, en los días de su niñez, parece haber ministrado al Señor algún tiempo antes de conocerlo realmente. “<em>Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada</em>”(1 Sam. 3:7). Los Apóstoles mismos no parecen haber entendido todo lo que nuestro Señor dijo en el momento en que hablo: “<em>Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.</em>” (Juan 12:16).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, conforten sus mentes con estos ejemplos. No os desaniméis porque vuestros hijos no ven ahora el pleno valor de los medios de gracia. Solo edúcalos para que adquieran el hábito de la asistencia regular. Ponlo ante sus mentes como un deber elevado, santo y solemne, y créeme, muy probablemente llegará el día en que te bendecirá por tu obra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>8. [El hábito de la fe] Instrúyelos en el hábito de la fe.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero decir con esto, debes enseñarles para que crean lo que dices. Debes tratar de hacerles sentir confianza en tu juicio y respetar tus opiniones como mejores que las tuyas. Debes acostumbrarlos a pensar que, cuando dices que una cosa es mala para ellos, debe ser mala, y cuando dices que es buena para ellos, debe ser buena; que tu conocimiento, en fin, es mejor que el de ellos, y que pueden confiar implícitamente en tu palabra. Enséñales a sentir que lo que no saben ahora, probablemente lo sabrán en el futuro, y para estar satisfechos hay una razón y una necesidad para todo lo que les pides que hagan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién en verdad puede describir la bienaventuranza de un verdadero espíritu de fe? O más bien, ¿quién puede contar la miseria que la incredulidad ha traído al mundo? La incredulidad hizo que Eva comiera del fruto prohibido; ella dudó de la verdad de la palabra de Dios: “Ciertamente morirás”. La incredulidad hizo que el mundo antiguo rechazara la advertencia de Noé y que pereciera en el pecado. La incredulidad mantuvo a Israel en el desierto: fue la barrera que les impidió entrar en la tierra prometida. La incredulidad hizo que los judíos crucificaran al Señor de gloria; no creyeron la voz de Moisés y de los profetas, aunque les leían todos los días. Y la incredulidad es el pecado que reina en el corazón del hombre hasta este mismo momento: la incredulidad en las promesas de Dios, la incredulidad en las advertencias de Dios, la incredulidad en nuestra propia pecaminosidad, la incredulidad en nuestro propio peligro, la incredulidad en todo lo que va en contra del orgullo y la mundanalidad de nuestros corazones malvados. Lector, de poco sirve educar a sus hijos si no los educa en el hábito de la fe implícita: fe en la palabra de sus padres, confianza en que lo que sus padres dicen debe ser correcto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He oído decir a algunos que no debes exigir nada a los niños que no entienden, que debes explicar y dar una razón de todo lo que deseas que hagan. Les advierto solemnemente contra tal noción. Te lo digo claramente, creo que es un principio erróneo y podrido. Sin duda es absurdo hacer un misterio de todo lo que haces, y hay muchas cosas que es bueno explicar a los niños, para que vean que son razonables y sabias. Pero criarlos con la idea de que no deben confiar en nada, que ellos, con su comprensión débil e imperfecta, deben tener claro el “porqué” y el “para qué” en cada paso que dan, esto es ciertamente un terrible error, y probablemente tendrá el peor efecto en sus mentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Razona con tu hijo si así lo deseas, en ciertos momentos, pero nunca olvides tenerlo en cuenta (si realmente lo amas) que, después de todo, no es más que un niño, que piensa como un niño, que comprende como un niño, y por lo tanto no debes esperar que sepa la razón de todo a la vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Póngale delante el ejemplo de Isaac, en el día en que Abraham lo tomó para ofrecerlo en el monte Moriah (Gn. 22). Le hizo a su padre esa única pregunta: “<em>¿Dónde está el cordero para el holocausto?</em>” Y no obtuvo más respuesta que ésta: “<em>Dios se proveerá de un cordero</em>”. Cómo, o dónde, o de qué manera, o por qué medios lo haría, esto no lo sabía Isaac; pero la respuesta fue suficiente. Creyó que estaría bien, porque así lo decía su padre, y estaba satisfecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dígales también a sus hijos que todos debemos ser aprendices en nuestros comienzos, que hay un alfabeto que dominar en todo tipo de conocimiento, que el mejor caballo del mundo tuvo que ser domado una vez, que llegará un día en que ellos verán la sabiduría de toda tu formación. Pero mientras tanto, si dices que algo está bien, debe ser suficiente para ellos: deben creerte y estar satisfechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, si hay algún aspecto importante en la formación, es este. Os exhorto, por el cariño que tenéis a vuestros hijos, a utilizar todos los medios para educarlos en el hábito de la fe.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>9. [El hábito de la obediencia] Instrúyelos en el hábito de la obediencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un objeto por el cual vale la pena el esfuerzo. Ningún hábito, sospecho, tiene tanta influencia sobre nuestras vidas como este. ¡Padres, estad decididos en hacer que vuestros hijos os obedezcan, aunque os cueste mucho trabajo, y les cueste muchas lágrimas! Que no haya preguntas, ni razonamientos, ni disputas, ni dilaciones, ni respuestas. Cuando les des una orden, hazles ver claramente que quieres verlo realizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obediencia es la única realidad. Es la fe visible, la fe actuando y la fe encarnada. Es la prueba del verdadero discipulado entre el pueblo del Señor. “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14). Debe ser la marca de los niños bien educados, que hagan con alegría todo lo que sus padres les ordenen. ¿Dónde, en verdad, está el honor que ordena el quinto mandamiento, si los padres y las madres no son obedecidos con alegría, de buena gana y al mismo tiempo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obediencia temprana tiene toda la Escritura de su lado. Se elogia a Abraham, no sólo de que procurara por su familia, sino que “<em>mandará a sus hijos y a su casa después de sí.</em>” (Gén. 18:19). Se dice del mismo Señor Jesucristo, que cuando era joven estaba sujeto a María y a José (Lucas 2:51). Observa cuán implícitamente José obedeció la orden de su padre Jacob (Gén. 37:13). Mira como Isaías habla de ello como algo malo, “<em>cuando el joven se levantará contra el anciano</em>.” (Isaías 3:5) Nota cómo el apóstol Pablo menciona la desobediencia a los padres como una de las malas señales de los últimos días (2 Timoteo 3:2). Fíjate cómo destaca la gracia de la obediencia como algo que debe adornar a un ministro cristiano: “<em>que [el obispo] gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad</em>.” Y otra vez, “<em>Que los diáconos gobiernen bien a sus hijos y sus propias casas</em>” (1 Tim. 3:4, 12). Y de nuevo, un anciano debe ser alguien que “<em>tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.</em>” (Tito 1:6).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, ¿deseáis ver felices a vuestros hijos? Tengan cuidado, entonces, de enseñarles para que obedezcan cuando se les hable, para que hagan lo que se les dice. Créanme, no estamos hechos para la independencia total, no somos aptos para ella. Incluso los hombres libres de Cristo tienen que llevar un yugo, ellos sirven a Cristo el Señor (Col. 3:24). Los niños no pueden aprender demasiado pronto que este es un mundo en el que no todos estamos destinados a gobernar, y que nunca estamos en el lugar correcto hasta que sepamos cómo obedecer a nuestros superiores. Enséñales a obedecer cuando son jóvenes, o de lo contrario estarán irritados contra Dios durante toda su vida, y se desgastarán con la vana idea de ser independientes de Su control<strong>.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lector, esta pista es muy necesaria. Hoy en día verá a muchos que permiten que sus hijos elijan y piensen por sí mismos mucho antes de estar capacitados para hacerlo, e incluso ponen excusas por su desobediencia, como si fuera algo que no se debe culpar. A mis ojos, un padre que siempre se rinde y un hijo que siempre se sale con la suya, es un espectáculo muy doloroso. Doloroso porque veo el orden de las cosas, señalado por Dios, invertido y al revés. Doloroso, porque estoy seguro de que las consecuencias del carácter del niño al final serán la obstinación, el orgullo y el engreimiento. No os asombréis de que los hombres se nieguen a obedecer a su Padre que está en los cielos, si les permitís, cuando niños, desobedecer a su padre que está en la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, si amáis a vuestros hijos, dejad que la obediencia sea un lema y una consigna continuamente ante sus ojos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>10. [El hábito de la verdad] Enséñales el hábito de decir siempre la verdad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Decir la verdad es mucho menos común en el mundo de lo que a primera vista estamos dispuestos a pensar. Toda la verdad, y nada más que la verdad, es una regla de oro que muchos harían bien en tener en cuenta. La mentira y la prevaricación son pecados antiguos. El diablo era su padre: engañó a Eva con una mentira audaz, y desde la caída es un pecado contra el cual todos los hijos de Eva deben estar en guardia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Piensen solamente en cuánta falsedad y engaño hay en el mundo! ¡Cuánta exageración! ¡Cuántas adiciones se hacen a una historia simple! ¡Cuántas cosas quedan fuera, si no sirve al interés del hablante decirlas! ¡Cuán pocos hay entre nosotros de quienes podamos decir: confiamos sin vacilar en su palabra! Verdaderamente, los antiguos persas eran sabios en su generación: para ellos, aprender a decir la verdad, era un punto de referencia en la educación de sus hijos. ¡La prueba de la pecaminosidad natural del hombre es que es necesario mencionar este punto tan terrible!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lector, quiero que notes con que frecuencia se habla de Dios en el Antiguo Testamento como el Dios de la verdad. La verdad parece estar especialmente puesta ante nosotros como un rasgo principal en el carácter de Aquel con quien nos relacionamos. Nunca se desvía de la línea recta. Aborrece la mentira y la hipocresía. Trate de mantener esto continuamente en la mente de sus hijos. Presiona sobre ellos en todo momento, que menos que la verdad es una mentira; que la evasión, las excusas y la exageración son casas a mitad de camino hacia lo que es falso, y deben evitarse. Anímalos en cualquier circunstancia a ser directos y, cueste lo que cueste, a decir la verdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hago hincapié en este tema para que preste atención, no sólo por el carácter de sus hijos en el mundo, aunque podría insistir mucho en esto, lo insto más bien para su propio consuelo y ayuda en todos sus tratos con ellos. De hecho, encontrará que es una gran ayuda poder confiar siempre en su palabra. Hará mucho para prevenir el hábito de la ocultación, que tan desdichadamente prevalece a veces entre los niños. La abertura y la sinceridad depende mucho del trato de los padres en este asunto en los días de nuestra infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>11. [El hábito de redimir el tiempo] Instrúyelos en el hábito de redimir siempre el tiempo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¡La ociosidad es la mejor amiga del diablo! Es la forma más segura de darle la oportunidad de hacernos daño. Una mente ociosa es como una puerta abierta, y si Satanás no entra por ella, es seguro que algo arrojará para suscitar malos pensamientos en nuestras almas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ningún ser creado nunca estuvo destinado a estar ocioso. El servicio y el trabajo son las porciones señaladas de cada criatura de Dios. Los ángeles en el cielo trabajan: son los siervos ministrantes del Señor, siempre haciendo Su voluntad. Adán, en el Paraíso, tenía trabajo: fue designado para labrar el jardín del Edén y para cuidarlo. Los santos redimidos en gloria tendrán trabajo: “No descansan día y noche cantando alabanzas y gloria al que los compró”. Y el hombre, hombre débil y pecador, debe tener algo que hacer, o de lo contrario su alma pronto entrará en un estado insalubre. Debemos tener nuestras manos llenas y nuestras mentes ocupadas con algo, o de lo contrario nuestra imaginación pronto fermentará y engendrará maldades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo que es cierto para nosotros, es cierto también para nuestros hijos. ¡Ay del hombre que no tiene nada que hacer! Los judíos pensaban que la ociosidad era un pecado positivo —su ley era que cada hombre debería educar a su hijo en algún oficio útil— y tenían razón. Conocían el corazón del hombre mejor que algunos de nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ociosidad hizo de Sodoma lo que era. "<em>Esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: soberbia, saciedad de pan y abundancia de ociosidad hubo en ella</em>" (Ezequiel 16:49). La ociosidad tuvo mucho que ver con el terrible pecado de David con la esposa de Urías. Veo que en 2 Samuel 11&nbsp; Joab salió a la guerra contra Amón, “<em>pero David se quedó todavía en Jerusalén</em>”. ¿No fue eso la ociosidad? Y entonces fue cuando vio a Betsabé, y el siguiente paso del que leemos es su tremenda y miserable caída.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡En verdad, creo que la ociosidad ha llevado a más pecado que casi cualquier otro hábito que pueda nombrarse! Sospecho que es la madre de muchas obras de la carne—la madre del adulterio, la fornicación, la embriaguez—y muchas otras obras de las tinieblas que no tengo tiempo de nombrar. Deje que su propia conciencia diga si no digo la verdad. Estabais ociosos, y en seguida el diablo llamó a la puerta y entró.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, de hecho, no me sorprende: todo el mundo que nos rodea parece enseñar la misma lección. Es el agua quieta la que se estanca y se vuelve impura; los arroyos que corren y se mueven siempre son claros. Si tiene maquinaria de vapor, debe trabajarla, o pronto se estropeará. Si tienes un caballo, debes ejercitarlo; nunca está tan bien como cuando tiene un trabajo regular. Si deseas tener una buena salud corporal, debes hacer ejercicio. Si siempre te quedas quieto, tu cuerpo seguramente se quejará al final. Y así es con el alma. Para el diablo, la mente activa y en movimiento es un objetivo difícil de disparar. Traten de estar siempre llenos de empleos útiles, y así a su enemigo le resultará difícil conseguir espacio para sembrar cizaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lector, te pido que pongas estas cosas ante la mente de tus hijos. Enséñeles el valor del tiempo y trate de que adquieran el hábito de usarlo bien. Me duele ver a los niños holgazaneando sobre lo que tienen entre manos, sea lo que sea. Me encanta verlos activos y laboriosos, y entregando todo su corazón a todo lo que hacen; dando todo su corazón a las lecciones, cuando tienen que aprender; dando todo su corazón incluso a sus diversiones, cuando van a jugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero si los amas bien, ¡que la ociosidad sea considerada un pecado en tu familia!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>12. [El castigo] Edúcalos con un miedo constante a una tolerancia excesiva.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es el único punto de todos en el que más necesita estar en guardia. Es natural ser tierno y cariñoso con la propia carne y sangre, y es el exceso de esta misma ternura y cariño lo que hay que temer. Cuidaos de que no os haga ciegos a las faltas de vuestros hijos y sordos a todos los consejos. Tenga cuidado de que no le haga pasar por alto la mala conducta, en lugar de tener el dolor de infligir castigo y corrección. Sé bien que el castigo y la corrección son cosas desagradables. Nada hay más desagradable que causar dolor a los que amamos y hacer brotar sus lágrimas. Pero mientras los corazones sean lo que son, es vano suponer, como regla general, que los niños puedan ser criados sin corrección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El consentimiento es una palabra muy expresiva y tristemente llena de significado. Ahora bien, la forma más corta de malcriar a los niños es dejar que se salgan con la suya, permitirles hacer el mal y no castigarlos por ello. Créeme, no debes hacerlo, aunque te cueste muchas lágrimas, a menos que desees arruinar las almas de tus hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se puede decir que la Escritura no habla claramente sobre este tema: “<em>El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige</em>.” (Proverbios 13:24). “<em>Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, y tu alma no tenga piedad de su clamor</em>” (Proverbios 19:18). “<em>La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él</em>.” (Proverbios 22:15). “<em>No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá.</em> <em>Lo castigarás con vara,y librarás su alma del Seol.</em> “(Proverbios 23:13-14). “<em>La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre</em>.” “<em>Corrige a tu hijo, y te dará descanso,Y dará alegría a tu alma.</em>” (Proverbios 29:15, 17).</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Cuán fuertes y contundentes son estos textos! ¡Qué melancólico es el hecho de que en muchas familias cristianas parecen casi desconocidos! Sus hijos necesitan reprensión, pero casi nunca se les da; necesitan corrección, pero casi nunca se emplea. Y, sin embargo, este libro de Proverbios no es obsoleto ni inadecuado para los cristianos. Es dada por inspiración de Dios, y provechosa. Se da para nuestro aprendizaje, así como las Epístolas a los romanos y a los efesios. Seguramente el creyente que cría a sus hijos sin prestar atención a sus consejos, se está haciendo más sabio que lo que está escrito, y yerra mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres y madres, os lo digo claramente, si no castigáis a vuestros hijos cuando están en el error, les estáis haciendo un grave mal. Les advierto, esta es la roca por la cual el pueblo de Dios, en todos los tiempos, ha naufragado con demasiada frecuencia. Te persuadiría sinceramente de que seas prudente y te mantengas alejado de ella. Véalo en el caso de Eli. Sus hijos Ofni y Phineas “se envilecieron, y él no los refrenó”. No les dio más que un reproche manso y tibio, cuando debería haberlos reprendido severamente. Simplemente, honró a sus hijos por encima de Dios. ¿Y cuál fue el fin de estas cosas? Vivió para enterarse de la muerte de sus dos hijos en la batalla, y sus propias canas fueron llevadas con dolor a la tumba (1 Sam. 2:22-29, 3:13).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Véase, también, el caso de David. ¿Quién puede leer sin dolor la historia de sus hijos y sus pecados? El incesto de Amnón, el asesinato y la orgullosa rebelión de Absalón, la ambiciosa intriga de Adonías, verdaderamente estas fueron heridas dolorosas para que el hombre conforme al corazón de Dios las recibiera de su propia casa. ¿Pero no tuvo él culpa en parte? Me temo que no puede haber ninguna duda de que la hubo. Encuentro una pista de todo esto en el relato de Adonías en 1 Reyes: “Su padre nunca le había contrariado diciendo: ¿Por qué has hecho así?” Ahí estaba el fundamento de toda la maldad. David era un padre demasiado tolerante, un padre que dejaba que sus hijos se salieran con la suya, ¡y él cosechó lo que había sembrado!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, les suplico, por el bien de sus hijos, tengan cuidado con el exceso de tolerancia. Les pido que recuerden que es su primer deber consultar sus verdaderos intereses, y no sus fantasías y gustos; educarlos, no divertirlos; beneficiarlos, no simplemente complacerlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No debes ceder a todos los deseos y caprichos de la mente de tu hijo, por mucho que lo ames. No debes dejar que suponga que su voluntad es todo, y que sólo tiene que desear una cosa y se hará. ¡Os ruego que no hagáis de vuestros hijos ídolos, no sea que Dios se los lleve y rompa vuestro ídolo, sólo para convenceros de vuestra insensatez!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprende a decir “no” a tus hijos. Demuéstrales que eres capaz de rechazar cualquier cosa que creas que no es adecuada para ellos. Muéstrales que estás listo para castigar la desobediencia, y que cuando hablas de castigo, no solo estás amenazando, sino que estás listo para ejecutar. No se limite a amenazar. La gente amenazada, y las faltas amenazadas, viven mucho tiempo. Castiga rara vez, pero de verdad y con seriedad. El castigo frecuente y ligero es un sistema muy lamentable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos padres tienen por costumbre decir “niño travieso” a un niño o una niña en cualquier ocasión y, a menudo, sin una buena razón. Es un mal hábito. Las palabras de reproche nunca deben usarse sin una razón real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la mejor manera de castigar a un niño, no se puede establecer una regla general. Los caracteres de los niños son tan extremadamente diferentes que lo que sería un castigo severo para un niño, no sería ningún castigo para otro. Solo ruego que aceptes mi decidida protesta contra la noción moderna de que ningún niño debe ser azotado jamás. Sin duda, algunos padres usan la corrección corporal con demasiada violencia y frecuencia, pero me temo que muchos otros la usan demasiado poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuidado con dejar pasar desapercibidas las pequeñas faltas bajo la idea de que “es pequeñita”. No hay cosas pequeñas en la formación de los niños, todas son importantes. Las pequeñas malas hierbas necesitan ser arrancadas tanto como otras. ¡Déjalos en paz y pronto se convertirán en gigantes!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres, si hay algún punto que merece su atención, créanme, es este. Te dará problemas, lo sé. Pero si no os preocupáis por vuestros hijos cuando son pequeños, ¡ellos os darán problemas cuando sean viejos! Elige cuál prefieres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>13. [La corrección] Instrúyelos recordando continuamente cómo Dios forma a sus hijos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Biblia nos dice que Dios tiene un pueblo elegido, una familia en este mundo. Todos los pobres pecadores que han sido convencidos de pecado y han acudido a Jesús en busca de paz, forman esa familia. Todos los que realmente creemos en Cristo para salvación somos sus miembros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora Dios el Padre está siempre enseñando a los miembros de esta familia para su morada eterna con Él en el cielo. Actúa como labrador podando sus vides, para que den más fruto. Él conoce el carácter de cada uno de nosotros: nuestros pecados que nos acosan, nuestras debilidades, nuestras enfermedades peculiares, nuestras necesidades especiales. Él conoce nuestras obras y dónde moramos, quiénes son nuestros compañeros de vida, cuáles son nuestras pruebas, cuáles son nuestras tentaciones y cuáles son nuestros privilegios. Él sabe todas estas cosas y siempre ordena todo para nuestro bien. Él asigna a cada uno de nosotros, en Su providencia, las cosas que necesitamos, para dar la mayor cantidad de frutos: tanto sol como podamos soportar, y tanta lluvia; tanta amargura como podamos soportar, y tanta dulzura. Lector, si quieres educar sabiamente a tus hijos, fijate bien cómo Dios Padre educa a los suyos. Él hace todas las cosas bien; el plan que Él adopte debe ser correcto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mira, pues, cuántas cosas hay que Dios retiene de sus hijos. Sospecho que pocos podrían encontrarse entre ellos que no hayan tenido deseos que Él nunca se haya complacido en cumplir. A menudo ha habido algo que querían lograr y, sin embargo, siempre ha habido alguna barrera para evitar el logro. Ha sido como si Dios lo estuviera colocando fuera de nuestro alcance y diciendo: “Esto no es bueno para ti, esto no debe ser así”. Moisés deseaba sobremanera cruzar el Jordán y ver la hermosa tierra prometida; pero recordarás que su deseo nunca fue concedido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mira también cuán a menudo Dios guía a su pueblo por caminos que parecen oscuros y misteriosos a nuestros ojos. No podemos ver el significado de todos Sus tratos con nosotros; no podemos ver la sensatez del camino que recorren nuestros pies. A veces nos han asaltado tantas pruebas, nos han envuelto tantas dificultades, que no hemos sido capaces de entender el porqué. Ha sido como si nuestro Padre nos llevara de la mano a un lugar oscuro y nos dijera: “No preguntes, sígueme”. Había un camino directo de Egipto a Canaán, pero Israel no fue conducido a él; sino alrededor, a través del desierto. Y esto parecía difícil en ese momento. “El alma del pueblo”, se nos dice, “estaba muy desanimada a causa del camino” (Éxodo 13:17; Números 21:4).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Véase, también, cuán a menudo Dios castiga a Su pueblo con pruebas y aflicciones. Les envía cruces y decepciones. Los abate con la enfermedad. Los despoja de propiedades y amigos. Los cambia de una posición a otra. Él los visita con las cosas más duras para la carne y la sangre, y algunos de nosotros hemos estado a punto de desmayarnos bajo las cargas que se nos imponen. Nos hemos sentido presionados más allá de nuestras fuerzas, y casi hemos estado a punto de murmurar de la mano que nos castigó. A Pablo el Apóstol le asignó un aguijón en la carne, alguna amarga prueba corporal, sin duda, aunque no sabemos exactamente cuál fue. Pero esto sabemos: él rogó al Señor tres veces que lo quitara; sin embargo, no se lo quitó (2 Cor. 12:8, 9).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, lector, a pesar de todas estas cosas, ¿alguna vez has oído hablar de un solo hijo de Dios que pensó que su Padre no lo trató sabiamente? No, estoy seguro de que nunca lo hiciste. Los hijos de Dios siempre te dirían que, a la larga, fue una bendición que no se salieran con la suya, y que Dios había tratado mucho mejor con ellos de lo que ellos podrían haber hecho por sí mismos. ¡Sí! Y también podrían decirte que los tratos de Dios les habían proporcionado más felicidad de la que jamás habrían obtenido por sí mismos, y que Su camino, por oscuro que fuera a veces, era el camino del placer y el camino de la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les pido que tomen en serio la lección que el trato de Dios con su pueblo debe enseñarles. No temas ocultarle a tu hijo nada que creas que le hará daño, sean cuales sean sus propios deseos. Este es el plan de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No vacilen en imponer órdenes, cuya sabiduría puede que no vea en este momento, y en guiarlo por caminos que tal vez ahora no le parezcan razonables a su mente. Este es el plan de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No dudes en castigarlo y corregirlo cada vez que veas que la salud de su alma lo requiere, por doloroso que sea para tus sentimientos; y recuerda que las medicinas para la mente no deben ser rechazadas porque sean amargas. Este es el plan de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no tengas miedo, sobre todo, de que un plan de educación así vaya a hacer a tu hijo infeliz. Te advierto contra este engaño. Confíe en ello, no hay camino más seguro hacia la infelicidad que salirnos siempre con la nuestra. Que nuestras voluntades sean revisadas y rechazadas es algo bendito para nosotros; nos hace valorar los placeres cuando llegan. Ser tolerante perpetuamente es la manera de volverse egoísta; y las personas egoístas y los niños mimados, créanme, rara vez son felices.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lector, no seas más sabio que Dios: educa a tus hijos como Él educa a los suyos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>14. [El buen ejemplo] Instrúyelos recordando continuamente la influencia de vuestro propio ejemplo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La instrucción, el consejo y los mandatos servirán de poco, a menos que estén respaldados por el patrón de tu propia vida. Tus hijos nunca creerán que hablas en serio, y realmente desearán que te obedezcan, siempre y cuando tus acciones contradigan tu consejo. Tillotson hizo una sabia observación cuando dijo:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Dar a los niños una buena instrucción y un mal ejemplo no es más que hacerles señas con la cabeza para mostrarles el camino al cielo; ¡mientras nosotros los tomamos de la mano y los guiamos por el camino al infierno!”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conocemos poco la fuerza y ​​el poder del ejemplo. Ninguno de nosotros puede vivir para sí mismo en este mundo; siempre estamos influenciando a nuestros hijos, de una forma u otra, ya sea para bien o para mal, ya sea para Dios o para el pecado. Ellos ven nuestros caminos, marcan nuestra conducta, observan nuestro comportamiento y lo que nos ven practicar, suponiendo que pensamos bien. Nunca, creo, se muestra el ejemplo tan poderosamente como lo hace en el caso de los padres con los hijos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres y madres, no olvidéis que los niños aprenden más de vista que de oído. Ninguna escuela dejará marcas tan profundas en el carácter como el hogar. Los mejores maestros de escuela no se grabarán en sus mentes tanto como lo que captarán junto a la chimenea. La imitación es un principio mucho más fuerte con los niños que la memoria. Lo que ven tiene un efecto mucho más fuerte en sus mentes que lo que se les dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuida, pues, lo que haces delante de tu hijo. Este es un verdadero proverbio: “Quien peca delante de un niño, peca doblemente”. Esforzaos más bien por ser una epístola viva de Cristo, que vuestras familias puedan leerla claramente. Sé un ejemplo de reverencia por la Palabra de Dios, reverencia en la oración, reverencia por los medios de gracia, reverencia por el día del Señor. Sé ejemplo en palabras, en temperamento, en diligencia, en templanza, en fe, en caridad, en bondad, en humildad. No creas que tus hijos practicarán lo que no te ven hacer. Eres su imagen modelo, y ellos copiarán lo que eres. Tus razonamientos y tus sermones, tus sabios mandamientos y tus buenos consejos, todo esto puede que no lo entiendan, ¡pero pueden entender tu vida!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los niños son observadores muy rápidos, muy rápidos para ver a través de algunos tipos de hipocresía, muy rápidos para descubrir lo que realmente piensas y sientes, muy rápidos para adoptar todas tus formas y opiniones. A menudo encontrarás que como es el padre, también lo es el hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerda la palabra que el conquistador César siempre usaba para sus soldados en una batalla. No dijo: “Adelante”, sino “¡Venid!” Así debe ser contigo en la formación de tus hijos. Rara vez aprenderán hábitos que te vean despreciar, o andarán por caminos que tú mismo no andes. El que predica a sus hijos lo que no practica, está realizando una obra que nunca avanza. Es como la legendaria telaraña de Penélope de antaño, que tejía todo el día y destejía toda la noche. Aun así, el padre que trata de entrenar sin dar un buen ejemplo está construyendo con una mano y derribando con la otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>15. [El pecado] Edúcalos recordando continuamente el poder del pecado.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Menciono esto brevemente para protegerte contra las expectativas no bíblicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No debes esperar encontrar en las mentes de tus hijos una hoja de papel totalmente en blanco, y que no vas a tener problemas si no usas los medios correctos. Te advierto claramente que no encontrarás tal cosa. Es doloroso ver cuánta corrupción y maldad hay en el corazón de un niño pequeño, y cuán pronto comienza a dar fruto. Temperamentos violentos, obstinación, orgullo, envidia, hosquedad, pasión, ociosidad, egoísmo, engaño, astucia, falsedad, hipocresía, una terrible aptitud para aprender lo que es malo, una dolorosa lentitud para aprender lo que es bueno, una disposición a fingir cualquier cosa para obtener sus propios fines; todas estas cosas, o algunas de ellas, debes estar preparado para ver, incluso en tu propia carne y sangre. Surgirán sigilosamente en una edad muy temprana; es casi sorprendente observar con qué naturalidad parecen brotar. Los niños no necesitan escolarización para aprender a pecar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no debes desanimarte ni abatirte por lo que ves. No debes pensar que es algo extraño e inusual que sus pequeños corazones estén tan llenos de pecado. Es la única porción que nos dejó nuestro padre Adán; es esa naturaleza caída con la que venimos al mundo; es esa herencia que nos pertenece a todos. Que más bien os haga más diligentes en el uso de todos los medios que parezcan más probables (con la bendición de Dios) de contrarrestar el mal. Que os haga más y más cuidadosos, en cuanto os sea posible, para mantener a vuestros hijos fuera del camino de la tentación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca escuches a los que te dicen que tus hijos son buenos. Piensa más bien que sus corazones son siempre inflamables como la yesca. En su mejor momento, solo necesitan una chispa para prender fuego a sus corrupciones. Los padres rara vez son demasiado cautelosos. Acuérdate de la depravación natural de tus hijos, y ves con cuidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>16. [Las promesas de Dios] Intrúyelos recordando continuamente las promesas de las Escrituras.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Menciono esto también brevemente para protegerte contra el desánimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tienes una promesa clara de tu parte: “<em>Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él</em>.” (Proverbios 22:6) Piensa lo que es tener una promesa como esta. Las promesas eran la única lámpara de esperanza que alegraba los corazones de los patriarcas antes de que se escribiera la Biblia. Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, todos vivieron de unas pocas promesas y prosperaron en sus almas. Las promesas son los elementos vitales que en todos los tiempos han sostenido y fortalecido al creyente. Aquel que tiene un texto claro de su lado nunca debe perder el ánimo. Padres y madres, cuando vuestros corazones estén desfalleciendo y a punto de detenerse, mirad la palabra de este texto y consolaos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Piensa quién es el que promete. No es la palabra de un hombre, que puede mentir o cambiar de opinión; es la palabra del Rey de reyes, que nunca cambia. ¿Ha dicho una cosa, y no la hará? ¿O ha hablado, y no hará que pase? Tampoco hay nada demasiado difícil de realizar para Él. Las cosas que son imposibles para los hombres son posibles para Dios. Lector, si no obtenemos el beneficio de la promesa en la que estamos pensando, la culpa no es de Él, sino de nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Piensa también en lo que contiene la promesa, antes de negarte a consolarte con ella. Habla de un cierto tiempo en que la buena educación dará especialmente fruto: “cuando fuere viejo”. De bien seguro hay consuelo en esto. Puede que no veas con tus propios ojos el resultado de una educación cuidadosa, pero no sabes qué frutos benditos pueden brotar de él, mucho después de que estés muerto. No es la manera de Dios dar todo a la vez. “Después” es el momento en que Él a menudo escoge obrar, tanto en las cosas de la naturaleza como en las cosas de la gracia. “Después” es la época en que la aflicción da frutos apacibles de justicia (Heb. 12:11). “Después” fue el momento en que el hijo que se negó a trabajar en la viña de su padre se arrepintió y se volvió (Mat. 21:29). Y “después” es el momento que los padres deben esperar si no ven el éxito de inmediato: deben sembrar con esperanza y plantar con esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Echa tu pan sobre las aguas—dice el Espíritu—porque después de muchos días lo hallarás.” (Eclesiastés 11:1). Muchos hijos, no lo dudo, se levantarán en el día del juicio y bendecirá a sus padres por la buena educación, que nunca dio ninguna señal de haber sido aprovechada durante la vida de sus padres. Proseguid, pues, con fe, y estad seguros de que vuestro trabajo no será del todo desperdiciado. Tres veces se tendió Elías sobre el hijo de la viuda antes de que reviviera. Toma ejemplo de él, y persevera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>17. [Ora sin cesar] Edúcalos, por último, con oración continua para que bendiga todo lo que haces.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin la bendición del Señor, sus mejores esfuerzos no servirán de nada. Él tiene los corazones de todos los hombres en Sus manos, y a menos que Él toque los corazones de tus hijos por Su Espíritu, te fatigarás en vano. Riega, pues, la semilla que siembras en sus mentes, con oración incesante. El Señor está mucho más dispuesto a escuchar que nosotros a orar; mucho más dispuesto a dar bendiciones que nosotros a pedirlas, pero le encanta que le supliquen. Pongo este asunto de la oración ante ti, como la piedra angular y el sello de todo lo que haces. Sospecho que el hijo de muchas oraciones rara vez es desechado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mira a tus hijos como Jacob miró a los suyos; le dice a Esaú: “<em>[Estos son] los hijos que Dios en su misericordia ha dado a tu siervo</em>” (Gén. 33:5). Míralos como lo hizo José con los suyos; le dijo a su padre: “<em>Estos son los hijos que Dios me ha dado</em>” (Gén. 48:9). Cuéntelos con el salmista como “<em>herencia y recompensa del Señor</em>” (Sal. 127:3). Y luego pide al Señor, con santa audacia, que sea clemente y misericordioso con sus propios dones. Note como Abraham intercede por Ismael, porque lo amaba, “<em>Oh, que Ismael viva delante de ti</em>” (Gén. 17:18). Mira cómo Manoa le habla al ángel acerca de Sansón: “<em>¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él?</em>” (Jueces 13:12). Observe cuán tiernamente Job cuidó las almas de sus hijos: “<em>ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.</em>” (Job 1:5). Padres, si amáis a vuestros hijos, id y haced lo mismo. Sus nombres nunca serán mencionados ante el propiciatorio con demasiada frecuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahora, lector, en conclusión, permíteme una vez más insistir en la necesidad e importancia de usar todos los medios a tu alcance, si quieres educar a los niños para el cielo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé bien que Dios es un Dios soberano, y hace todas las cosas según el consejo de Su propia voluntad. Yo sé que Roboam era hijo de Salomón y Manasés hijo de Ezequías, y que no siempre se ven padres piadosos que tienen una simiente piadosa. Pero también sé que Dios es un Dios que obra por medios, y estoy seguro de que si tomas a la ligera los medios que he mencionado, es probable que tus hijos no salgan bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres y madres, pueden llevar a sus hijos a la iglesia, pueden enviarlos a la mejor de las escuelas, darles Biblias y libros de oración, y llenarlos de conocimiento, pero si durante todo este tiempo no hay un entrenamiento regular en el hogar, os lo digo claramente, me temo que al final será difícil para las almas de vuestros hijos. El hogar es el lugar donde se forman los hábitos; el hogar es el lugar donde se establecen los cimientos del carácter; el hogar es donde se producen nuestros gustos, preferencias y opiniones. Mira entonces, te lo ruego, que haya una educación cuidadosa en casa. Feliz en verdad es el hombre que puede decir, como lo hizo Bolton en su lecho de muerte, a sus hijos: “Creo que ninguno de ustedes se atreverá a encontrarse conmigo ante el tribunal de Cristo en un estado no regenerado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Padres y madres, os encargo solemnemente ante Dios y el Señor Jesucristo, que os esforcéis por instruir a vuestros hijos en el camino que deben seguir. Os lo pido no sólo por el bien de las almas de vuestros hijos; os lo encargo por el bien de vuestro propio futuro consuelo y paz. Verdaderamente es de vuestro interés hacerlo. Verdaderamente, vuestra propia felicidad depende en gran medida de ello. ¡Los niños siempre han sido el arco con el que las flechas más afiladas han atravesado el corazón del hombre! ¡Los niños han mezclado las copas más amargas que el hombre jamás haya tenido que beber! ¡Los niños han provocado las lágrimas más tristes que el hombre haya tenido que derramar jamás! Adán podría decírtelo; Jacob podría decírtelo; David podría decírtelo. ¡No hay dolores en la tierra como los que los hijos han traído a sus padres! ¡Oh! prestad atención, no sea que vuestro propio descuido os acumule miseria en vuestra vejez. Tened cuidado, no sea que lloréis bajo el maltrato de un niño ingrato, en los días en que vuestros ojos se oscurezcan y tu fuerza natural disminuya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si alguna vez deseas que tus hijos sean los restauradores de tu vida, y los sustentadores de tu vejez, si quieres que sean bendiciones y no maldiciones, alegrías y no tristezas, Judá y no Rubén, Rut y no Orfa; si deseas no avergonzarte de sus obras, cómo Noé, y acabar agotado&nbsp; como Rebeca; si este es tu deseo, recuerda mi consejo a tiempo, instrúyelos en el camino correcto mientras son jóvenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en cuanto a mí, concluiré elevando mi oración a Dios por todos los que lean este artículo, para que Dios les enseñe a todos a sentir el valor de sus propias almas. Esta es una de las razones por las que el bautismo es con demasiada frecuencia una mera forma, y ​​la educación cristiana es despreciada e ignorada. Con demasiada frecuencia, los padres no sienten nada por sí mismos y, por lo tanto, no sienten nada por sus hijos. No se dan cuenta de la tremenda diferencia entre un estado natural y un estado de gracia, y por lo tanto se contentan con dejarlos solos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que el Señor os enseñe a todos que el pecado es esa cosa abominable que Dios odia. Entonces, sé que os lamentaréis por los pecados de vuestros hijos, y os esforzaréis por arrancarlos como tizones del fuego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que el Señor os enseñe a todos cuán precioso es Cristo, y cuán poderosa y completa obra ha hecho para nuestra salvación. Entonces, estoy seguro de que usareis todos los medios para llevar a vuestros hijos a Jesús, para que puedan vivir a través de Él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que el Señor os enseñe la necesidad del Espíritu Santo, para renovar, santificar y vivificar vuestras almas. Entonces, estoy seguro de que exhortaréis a vuestros hijos a orar por Él sin cesar, y no descansar nunca hasta que Él haya descendido a sus corazones con poder y los haya hecho nuevas criaturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el Señor concede esto, entonces tengo buena esperanza de que en verdad instruiréis bien a vuestros hijos; los intruiréis bien para esta vida, y los instruiréis bien para la vida venidera; los instruiréis bien para la tierra y los instruiréis bien para el cielo; los instruiréis bien para Dios, para Cristo, y para la eternidad!</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>



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		<title>El aborto, según los antiguos cristianos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enguardia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 May 2022 15:50:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[aborto]]></category>
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					<description><![CDATA[Pero, ¿qué creyeron los «padres de la iglesia» sobre el aborto? ¿Qué pensaron los primeros cristianos sobre este tema? ¿Ha apoyado o ha estado en contra del aborto el cristianismo?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="600" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/abortion.jpg" alt="" class="wp-image-1574" srcset="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/abortion.jpg 800w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/abortion-300x225.jpg 300w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/05/abortion-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">En ocasiones el aborto puede parecernos una práctica relativamente moderna. En realidad, esta práctica tiene más de tres mil años de antigüedad. Posiblemente una de las citas más antiguas en contra del aborto la encontramos en la Biblia (Ex. 21:22-25). La preservación y la santidad de la vida son conceptos claramente visibles en las Sagradas Escrituras. Pero, ¿qué creyeron los «padres de la iglesia» sobre el aborto? ¿Qué pensaron los primeros cristianos sobre este tema? ¿Ha apoyado o ha estado en contra del aborto el cristianismo? Las siguientes citas, además de arrojar algo de luz sobre la práctica del aborto en la antigua Roma, nos darán una mejor compresión de la opinión de los antiguos cristianos sobre este tema tan delicado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>LA DIDACHÉ </strong>(c. 70 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El segundo mandamiento de la enseñanza: No matarás. No cometerás adulterio. No seducirás a los muchachos. No cometerás fornicación. No robarás. No practicarás magia. No usarás pociones. <strong>No procurarás [un] aborto, ni destruirás a un niño recién nacido</strong>» (<em>Didaché </em>2:1–2).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EPÍSTOLA DE BARNABÁS </strong>(c. 70-132 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El camino de la luz, entonces, es el siguiente. Si alguien desea viajar al lugar señalado, debe ser celoso en sus obras. El conocimiento, por lo tanto, que se nos da con el fin de andar en este camino, es el siguiente. . . . <strong>No matarás al niño procurando el aborto; ni lo destruirás después de que nazca</strong>» (<em>Epístola de</em> <em>Bernabé</em>, 19).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ATENÁGORAS DE ATENAS </strong>(133-190 d.C)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¿Qué hombre en su sano juicio, por tanto, afirmará, siendo tal nuestro carácter, que somos asesinos? . . . cuando decimos que <strong>aquellas mujeres que usan drogas para provocar el aborto cometen asesinato y tendrán que rendir cuentas a Dios por el aborto</strong>, ¿sobre qué principio debemos cometer asesinato? Porque no pertenece a la misma persona considerar el mismo feto en el vientre como un ser creado, y por lo tanto un objeto del cuidado de Dios, y cuando ha pasado a la vida, matarlo; y no exponer a un infante, porque aquellos que los exponen son acusados de infanticidio, y por otro lado, cuando ha sido criado para destruirlo. Pero nosotros somos en todo y siempre iguales y acordes con nosotros mismos, pues servimos a la razón y no la violentamos.» (Súplica a los Cristianos, 35).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>TERTULIANO</strong> (160 - 220 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«En nuestro caso, estando prohibido de una vez por todas un asesinato, <strong>no podemos destruir ni siquiera al feto en el útero, mientras que el ser humano obtiene sangre de las otras partes del cuerpo para su sustento</strong>. Impedir un nacimiento es meramente una matanza de hombres más rápida; no importa si quitas una vida que nace, o destruyes una que está por nacer. Ese es un hombre que va a serlo; ya tenéis el fruto en su semilla” (<em>Apología</em> 9:8).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sobre los instrumentos que se utilizan para el aborto, dice:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Entre las herramientas de los cirujanos hay cierto instrumento que se forma con un marco flexible bien ajustado para abrir el útero en primer lugar y mantenerlo abierto; además está equipado con una cuchilla anular, por medio de la cual se diseccionan los miembros [del niño] dentro del útero con un cuidado ansioso pero inquebrantable; siendo su último apéndice un gancho embotado o cubierto, con el cual se extrae todo el feto mediante un parto violento.» (<em>De anima</em>, 25)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Existe también [otro instrumento en forma de] aguja o espiga de cobre, mediante la cual se maneja la muerte real en este robo furtivo de la vida: Le dan, por su función infanticida, el nombre de <em>embruosphaktes</em>, [que significa] “el asesino del infante”, que por supuesto estaba vivo…» (<em>ibid.</em>, 25)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«[Los médicos que practicaron abortos] sabían muy bien que se había concebido un ser vivo, y [ellos] se compadecieron de este estado infantil tan desafortunado, que primero había que darle muerte, para evitar ser torturado vivo» (<em>ibid.</em>, 25).</p>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>Ahora admitimos que la vida comienza con la concepción</strong> porque afirmamos que el alma también comienza desde la concepción; la vida tiene su comienzo en el mismo momento y lugar en que lo hace el alma.» (ibid., 27).</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La ley de Moisés, en verdad, castiga con las penas debidas al hombre que causa el aborto [Ex. 21:22–24]» (ibid., 37).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>MINUCIO FÉLIX</strong> (m. 250 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>Hay algunas mujeres [paganas] que, al beber preparados médicos, extinguen la fuente del futuro hombre en sus propias entrañas y cometen así un parricidio antes de dar a luz</strong>. Y estas cosas ciertamente provienen de la enseñanza de vuestros [falsos] dioses. . . . A nosotros [los cristianos] no nos es lícito ni ver ni oír hablar de homicidio.» (Octavio 30 [226 d.C.]).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>HIPÓLITO DE ROMA</strong> (170-236 d.C.) (?)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Las mujeres que tenían fama de creyentes comenzaron a tomar drogas para hacerse estériles, y a ligarse fuertemente para expulsar lo que se estaba concibiendo, ya que no querían, por causa de los parientes y el exceso de riqueza, tener un hijo por un esclavo o por cualquier persona insignificante. ¡<strong>Mira, entonces, en qué gran impiedad ha procedido ese inicuo, al enseñar el adulterio y el asesinato al mismo tiempo</strong>!” (<em>Refutación de todas las herejías</em> [228 d.C.]).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>SÍNODO DE ANCIRA </strong>(314 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Respecto a las mujeres que cometen fornicación y destruyen lo que han concebido, o que se emplean en hacer drogas para abortar, un decreto anterior las excluía hasta la hora de la muerte, y en esto algunos han consentido. Sin embargo, deseando usar una lenidad algo mayor, hemos ordenado que cumplan diez años [de penitencia], según los grados prescritos» (canon 21).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>BASILIO DE CESAREA</strong> (330-379 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Que la que procure el aborto se someta a diez años de penitencia, ya sea que el embrión fuere perfectamente formado o no.» (Primera Carta Canónica, canon 2).</p>



<p class="wp-block-paragraph">«El que mata a otro con una espada, o arroja un hacha a su propia esposa y la mata, es culpable de homicidio doloso; no el que tira una piedra a un perro, y sin querer mata a un hombre, o el que corrige a uno con vara, o azote, para reformarlo, o el que mata a un hombre en defensa propia, cuando sólo pretendía hacerle daño . Pero el hombre, o la mujer, que da un <em>filtrum </em>es un asesino, si el hombre muere al tomarlo; <strong>así son los que toman medicinas para abortar; y también los que matan en el camino y los bandidos</strong>.» (ibíd., canon 8).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JUAN CRISÓSTOMO </strong>(347-407 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Por tanto, os ruego que huyáis de la fornicación... ¿Por qué sembrar donde la tierra se preocupa en destruir el fruto, donde se procura con diligencia el aborto, donde se asesina antes del nacimiento? Porque ni aun a la ramera dejáis que siga siendo una mera ramera, sino que la convertís también en homicida. Ves como la embriaguez conduce a la prostitución, la prostitución al adulterio, el adulterio al asesinato; o más bien a algo aún peor que el asesinato. Porque no puedo darle otro nombre, pues no se quita lo que nace, sino que se impide que nazca. ¿Por qué entonces abusas del don de Dios, y peleas contra sus leyes, y sigues lo que es una maldición como si fuera una bendición, y haces de la cámara de procreación una cámara para el asesinato, y armas a la mujer que fue entregada para engendrar al matadero? Porque con miras a sacar más dinero siendo agradable y objeto de anhelo para sus amantes —incluso esto no es reticente a hacer—, así amontona sobre tu cabeza una gran pila de fuego. Porque aunque la acción audaz es de ella, sin embargo, su causación proviene de ti.»&nbsp; (<em>Homilías de la Epístola a los Romanos</em>, 24).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JERÓNIMO</strong> (340-420 d.C.)</p>



<p class="wp-block-paragraph">«No me atrevo a hablar de las tantas vírgenes que cada día caen y se pierden en el seno de la iglesia, su madre... <strong>Algunas van tan lejos como para tomar pociones, que pueden asegurar la esterilidad, y así asesinar a los seres humanos casi antes de su concepción</strong>. Algunas, cuando se encuentran encintas por su pecado, usan drogas para procurar el aborto, y cuando, como suele suceder, mueren con su descendencia, entran al mundo inferior cargadas con la culpa no sólo del adulterio contra Cristo, sino también del suicidio y el asesinato de niños» (<em>Carta</em> 22:13).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JUAN CALVINO (1509-1564)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>El no nacido, aunque encerrado en el vientre de su madre, ya es un ser humano, y es un crimen casi monstruoso robarle la vida que aún no ha comenzado a disfrutar</strong>. Si parece más horrible matar a un hombre en su propia casa que en un campo, porque la casa de un hombre es su lugar de refugio más seguro, seguramente debería considerarse más atroz destruir al no nacido en el útero antes de que haya llegado a dar a luz.» (<em>Comentario sobre Éxodo 21:22</em>)</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>MARTÍN LUTERO (1483-1546)</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«¡Cuán grande es, pues, la maldad de la naturaleza humana! <strong>¡Cuántas muchachas hay que impiden la concepción y matan y expulsan tiernos fetos, aunque la procreación es obra de Dios! De hecho, algunos cónyuges que se casan y viven juntos de manera respetable tienen varios fines en mente, pero rara vez tener hijos.</strong> El Dios que declara que debemos ser fecundos y multiplicarnos considera un gran mal cuando los seres humanos destruyen a su descendencia.» (<em>Comentarios sobre el Génesis</em>, 25)</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota:</strong> A esta lista se le podrían añadir otras citas, como <em>la que encontramos en el evangelio apócrifo del </em><strong><em>Apocalipsis de Pedro </em></strong><em>(ant. 170 d.C.), donde leemos lo siguiente:&nbsp; «Y cerca de ese lugar vi otro lugar estrecho. . . y allí se sentaron mujeres.&nbsp; . . y frente a ellas muchos niños que les nacieron fuera de tiempo estaban sentados llorando. Y de ellos salieron rayos de fuego que hirieron a las mujeres en los ojos. </em><strong><em>Y estos fueron los malditos que concibieron y causaron el aborto</em></strong><em>» (El Apocalipsis de Pedro, 25 ).</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias:</strong></p>



<ol class="wp-block-list"><li><em>Abortion</em>, Church Fathers: <a href="https://www.churchfathers.org/abortion" target="_blank" rel="noopener">https://www.churchfathers.org/abortion</a></li><li><em>History of Christian Thought on Abortion</em>, Wikipedia: <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Christian_thought_on_abortion" target="_blank" rel="noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Christian_thought_on_abortion</a></li></ol>
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		<title>La muerte de un gurú</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Rabi Maharaj]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Apr 2022 10:34:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Religiones]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[hinduismo]]></category>
		<category><![CDATA[testimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Yoga]]></category>
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					<description><![CDATA[Mi creciente conciencia de Dios como Creador, separado y distinto del universo que Él había creado, contradecía el concepto hindú de que Dios lo era todo, que el Creador y la Creación eran uno y lo mismo...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="563" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Rabi-Maharaj.jpg" alt="" class="wp-image-1521" srcset="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Rabi-Maharaj.jpg 1000w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Rabi-Maharaj-300x169.jpg 300w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Rabi-Maharaj-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La historia de Rabi Maharaj</strong></p>



<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">No importa cuán satisfactoria se vuelva la vida, uno siempre se lamenta de algo al mirar atrás. Mi sentimiento más profundo de pérdida involucra a mi padre. Han pasado tantas cosas desde su muerte. A menudo me pregunto cómo sería compartirlo todo con él y cuál sería su reacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca compartimos nada en nuestras vidas. Debido a los votos que había hecho antes de que yo naciera, no me habló ni me prestó la menor atención ni una sola vez. Tan solo dos palabras me habrían hecho indescriptiblemente feliz. Como me hubiese gustado oírlo decir: «Rabi. Hijo». Sólo una vez. Pero nunca lo hizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante ocho largos años no pronunció una palabra. El estado de trance que había alcanzado se llama en Oriente un estado de conciencia superior y sólo puede alcanzarse a través de la meditación profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¿Por qué Padre es así?» Le preguntaba a mi madre, todavía demasiado joven para entender. «Es alguien muy especial, el mejor hombre que se puede tener como padre», respondía ella. «Él está buscando el verdadero Ser que yace dentro de todos nosotros, el Ser Único, del cual no hay otro. Y eso es lo que tú también eres, Rabi».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi padre había dado ejemplo, había logrado una gran aclamación y se había ganado la adoración de muchos, y era inevitable que, a su muerte, su manto cayera sobre mí. Sin embargo, nunca había imaginado que todavía sería tan joven cuando llegara ese fatídico día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando murió mi padre sentí que lo había perdido todo. Aunque apenas lo había conocido como&nbsp; padre, había sido mi inspiración—un dios— y ahora estaba muerto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su funeral, el cuerpo rígido de mi padre fue colocado sobre una gran pila de leña. La idea de que su cuerpo fuera sacrificado a Agni, el dios del fuego, añadió una nueva dimensión de misterio al desconcierto y a la profunda sensación de pérdida que ya me abrumaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las llamas lo envolvían, era imposible reprimir la angustia que sentía. «¡Mami!» Grité. «¡Mami!» No hizo ninguna indicación de que me escuchara por encima del rugido de las centellas y el fuego. Una verdadera hindú, encontró la fuerza para seguir la enseñanza de Krishna: no llorar ni a los vivos ni a los muertos. No lloró ni una sola vez cuando las llamas consumieron a mi padre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después del funeral de mi padre, me convertí en el tema favorito de los quirománticos y astrólogos que frecuentaban nuestra casa. Nuestra familia difícilmente tomaría una decisión importante sin consultar a un astrólogo, por lo que era vital que mi futuro se confirmara de la misma manera. Fue alentador saber que las líneas de las palmas de mi manos y los planetas y las estrellas coincidían, según los intérpretes, en que me convertiría en un gran líder hindú. Evidentemente, yo era la vasija escogida, destinada a un éxito temprano en la búsqueda de la unión con Brahman (el Uno). Las fuerzas que habían guiado a mi padre ahora me estaban guiando a mí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tan solo tenía once años y mucha gente ya se inclinaba ante mí, poniendo dinero como regalo, telas de algodón y otros tesoros a mis pies, y colgando guirnaldas de flores alrededor de mi cuello en las ceremonias religiosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cómo amaba las ceremonias religiosas, especialmente las privadas en nuestra propia casa o en las de otros, donde se amontonaban amigos y parientes. Allí yo era el centro de atención, admirado por todos. Me encantaba moverme entre la audiencia, rociando agua bendita sobre los fieles o marcando la frente con la sagrada pasta de sándalo blanco. También me encantaba ver a los fieles, después de las ceremonias, inclinarse ante mí para dejar sus ofrendas a mis pies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras estaba de vacaciones en la hacienda de una tía tuve mi primer encuentro real con Jesús. Un día, caminando y disfrutando de la naturaleza, me sobresaltó un ruido de la maleza detrás de mí. Me volví rápidamente y, para mi horror, vi una serpiente grande que venía directamente hacia mí. Sus ojos pequeños y brillantes me miraban fijamente. Me sentí paralizado, deseando desesperadamente correr pero incapaz de moverme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese momento de terror llegó del pasado la voz de mi madre, repitiendo palabras que había olvidado hace mucho tiempo: «Rabi, si alguna vez estás en gran peligro y nada más parece funcionar, hay otro dios al que puedes rezar. Su nombre es Jesús».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¡Jesús! ¡Ayúdame!» Traté de gritar, pero el grito desesperado fue ahogado, apenas audible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mi asombro, la serpiente se dio la vuelta y rápidamente se deslizó hacia la maleza. Sin aliento y todavía temblando, me sentía lleno de admiración y gratitud hacia este maravilloso dios, Jesús. ¿Por qué mi madre no me había enseñado más sobre él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante mi tercer año en la escuela secundaria experimenté un conflicto interior cada vez más profundo. Mi creciente conciencia de Dios como Creador, separado y distinto del universo que Él había creado, contradecía el concepto hindú de que Dios lo era todo, que el Creador y la Creación eran uno y lo mismo. Si sólo hubiera Una Realidad, entonces Brahman era tanto el mal como el bien, tanto la muerte como la vida, el odio como el amor. Eso hizo todo un sin sentido, la vida un absurdo. No era fácil mantener la cordura y la idea de que el bien y el mal, el amor y el odio, la vida y la muerte eran Una Realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un día vino a visitarme una amiga de mi prima Shanti, cuyo nombre era Molli. Me preguntó si el hinduismo me satisfacía. Tratando de ocultar mi vacío, mentí y le dije que era muy feliz y que mi religión era la Verdad. Ella escuchó pacientemente mis declaraciones pomposas y a veces arrogantes. Sin discutir, expuso mi vacío suavemente con preguntas formuladas cortésmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella me dijo que Jesús la había acercado a Dios. También dijo que Dios es un Dios de amor y que desea que estemos cerca de Él. A pesar de lo atractivo que sonaba para mí, me resistí obstinadamente, no dispuesto a renunciar a mis raíces hindúes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún así, le pregunté: «¿Qué te hace tan feliz? Debes haber estado haciendo mucha meditación».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Solía ​​hacerlo, pero ya no. Jesús me ha dado una paz y un gozo que nunca antes había conocido», respondió Molli. Luego dijo: «Rabi, no pareces muy feliz. ¿Lo estás?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajé la voz: «No soy feliz. Me gustaría tener tu alegría». ¿Estaba diciendo esto?</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Mi alegría es porque mis pecados son perdonados», dijo Molli. «La paz y la alegría vienen de Cristo, a través de conocerlo realmente».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Continuamos hablando durante medio día, sin darnos cuenta de cómo había pasado el tiempo. Quería su paz y alegría, pero estaba absolutamente decidido a no renunciar a ninguna parte de mi religión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se iba, dijo: «Antes de irte a la cama esta noche, Rabi, por favor, arrodíllate y pídele a Dios que te muestre la Verdad, y estaré orando por ti». Con un movimiento de su mano ella se fue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El orgullo exigió que rechazara todo lo que Molli había dicho, pero estaba demasiado desesperado para salvar las apariencias por más tiempo. Caí de rodillas, consciente de que estaba cediendo a lo que me había pedido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¡Dios, el verdadero Dios y Creador, por favor muéstrame la verdad!» Algo dentro de mí se rompió. Por primera vez en mi vida, sentí que realmente había orado, no a una Fuerza impersonal, sino al verdadero Dios que ama y se preocupa. Demasiado cansado para pensar más, me metí en la cama y me quedé dormido casi al instante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco después, mi primo Krishna me invitó a una reunión cristiana. Me volví a sorprender a mí mismo respondiendo: «¿Por qué no?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">De camino allí, se nos unió Ramkair, un nuevo conocido suyo. «¿Sabes algo acerca de esta reunión?» Le pregunté, ansioso por obtener alguna información anticipada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Un poco», respondió. »Me hice cristiano recientemente».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Dime», le dije con entusiasmo. «¿Jesús realmente cambió tu vida?» Ramkair sonrió ampliamente. «¡Claro que lo hizo! Todo es diferente».</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¡Es realmente cierto, Rab!» añadió Krishna con entusiasmo. «Yo también me he convertido en cristiano, hace apenas unos días».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sermón del predicador se basó en el Salmo 23, y las palabras, «El Señor es mi pastor», hicieron que mi corazón saltara. Después de exponer el Salmo, el predicador dijo: «Jesús quiere ser tu Pastor. ¿Has escuchado Su voz hablando a tu corazón? ¿Por qué no le abres tu corazón ahora? No esperes hasta mañana, ¡eso puede ser demasiado tarde!» El predicador parecía estar hablándome directamente. No podía demorarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Rápidamente me arrodillé frente a él. Él sonrió y preguntó si alguien más quería recibir a Jesús. Nadie se movió. Luego pidió a los cristianos que pasaran al frente y oraran conmigo. Varios lo hicieron, arrodillándose a mi lado. Durante años, los hindúes se habían inclinado ante mí, y ahora yo estaba arrodillado ante un cristiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En voz alta repetí después de él una oración invitando a Jesús a mi corazón. Cuando el predicador dijo: «Amén», sugirió que orara con mis propias palabras. En voz baja, ahogado por la emoción, comencé: «Señor Jesús, nunca he estudiado la Biblia, pero he oído que moriste por mis pecados en el Calvario para que pudiera ser perdonado y reconciliado con Dios. Por favor, perdóname todos mis pecados. ¡Ven a mi corazón!»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de terminar, sabía que Jesús no era simplemente otro de varios millones de dioses. Él era el Dios por quien yo había anhelado. Él mismo era el Creador. Sin embargo, me amó lo suficiente como para convertirse en hombre y morir por mis pecados. Al darme cuenta de esto, toneladas de oscuridad parecieron disiparse y una luz brillante inundó mi alma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de llegar a casa, Krishna y yo encontramos a toda la familia esperándonos, aparentemente habiendo escuchado lo que había sucedido. «¡Le pedí a Jesús que entrara en mi vida esta noche!» exclamé feliz, mientras miraba de uno en uno los rostros sobresaltados. «Es glorioso. No puedo expresaros cuánto significa para mí».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos en mi familia parecían heridos y desconcertados; otros parecían felices por mí. ¡Pero antes de que todo terminara, trece de nosotros habíamos entregado nuestros corazones a Jesús! Fue increíble.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al día siguiente entré resueltamente a la sala de oración con Krishna. Juntos sacamos todo al patio: ídolos, escrituras hindúes y parafernalia religiosa. Queríamos deshacernos de todo vínculo con el pasado y con los poderes de las tinieblas que nos habían cegado y esclavizado durante tanto tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando todo estuvo apilado en el basurero, le prendimos fuego y vimos como las llamas consumían nuestro pasado. Las diminutas figuras que alguna vez temimos como dioses se estaban convirtiendo en cenizas. Nos abrazamos y dimos gracias al Hijo de Dios que había muerto para liberarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis pensamientos volvieron a recordar la incineración de mi padre casi ocho años antes. En contraste con nuestra nueva alegría, esa escena había despertado un dolor inconsolable. El cuerpo de mi padre había sido ofrecido a los mismos dioses falsos que ahora yacían en fragmentos humeantes ante mí. Parecía increíble que estuviese participando con gran alegría en la destrucción total de aquello que representaba en lo que había creído tan fanáticamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cierto sentido, esta fue mi ceremonia de cremación: el final de la persona que una vez había sido... la muerte de un gurú. El viejo Rabi Maharaj había muerto en Cristo. Y de esa tumba se había levantado un nuevo Rabi en quien Cristo ahora vivía.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-medium"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="200" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Guptara-Christmas-124056.jpg-300x200.jpeg" alt="Rabi Maharaj con su esposa" class="wp-image-1522" srcset="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Guptara-Christmas-124056.jpg-300x200.jpeg 300w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/Guptara-Christmas-124056.jpg.jpeg 700w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption>Rabi Maharaj con su esposa</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Copyright 1994 by the Christian Research Institute.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fuente: <a href="https://answering-islam.org/Testimonies/index.html" target="_blank" rel="noopener">https://answering-islam.org/Testimonies/index.html</a></p>



<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph"></p>



<hr class="wp-block-separator"/>


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		<title>Nota de fallecimiento—Falleció la Sra. Reunión de Oración</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Vida]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Apr 2022 15:36:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[devocional]]></category>
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					<description><![CDATA[Falleció recientemente en la iglesia Abandonada, de la avenida Mundana, al lado de los Placeres, la Sra. Reunión de Oración. Nació hace muchos años en medio de grandes avivamientos espirituales, teniendo muy fuertes y saludables principios, alimentada principalmente de un buen testimonio de fe y santidad personal, de acuerdo con las enseñanzas y preceptos bíblicos. Tuvo gran influencia en todo el mundo, siendo uno de los principales eleme]]></description>
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<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="668" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/oracion-rip.jpg" alt="" class="wp-image-1427" srcset="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/oracion-rip.jpg 1000w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/oracion-rip-300x200.jpg 300w, https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/04/oracion-rip-768x513.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Publicado originalmente en la revista Amados, 1960</em></p>



<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Falleció recientemente en la iglesia Abandonada, de la avenida Mundana, al lado de los Placeres, la Sra. Reunión de Oración. Nació hace muchos años en medio de grandes avivamientos espirituales, teniendo muy fuertes y saludables principios, alimentada principalmente de un buen testimonio de fe y santidad personal, de acuerdo con las enseñanzas y preceptos bíblicos. Tuvo gran influencia en todo el mundo, siendo uno de los principales elementos de la familia de Dios.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los últimos años, la hermana Reunión de Oración andaba con la salud muy baja, sin fuerza y sin vigor, no teniendo quien la amparase, fue enflaqueciendo gradualmente hasta el punto de quedar inválida, sin nadie a su lado, sus síntomas cada vez peores. Fueron rigidez en sus rodillas, frialdad en el corazón, indiferencia en la actividad y sin ningún atractivo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las últimas palabras que profirió fueron: «¿Dónde están los que en otro tiempo me alimentaban y de mi vivían?» De hecho sus entes más queridos la abandonaron poco a poco, pues estaban demasiado ocupados con sus negocios y placeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su hermana más vieja, Reunión de Estudio Bíblico ya falleció, por tres cuartos de lo mismo hace ya muchos años. Su hermana más joven se hizo una operación de cirugía plástica y está viviendo con sus primos, Reunión Social y Reunión Deportiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los médicos especialistas, Dr. Obras, Dr. Reforma y Dr. Unión no estuvieron de acuerdo en la autopsia sobre las causas de la muerte, pues anteriormente le habían dado a Dña. Reunión de Oración grandes dosis de organización, reuniones sociales, concursos, algunos paseos y hasta incluso una inyección de política. Como la autopsia reveló falta de alimento espiritual con falta de celo, de fe y de humildad por parte de los acompañantes, se piensa que estos han sido los causantes de su muerte, no otras causas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El día de su muerte poquísimas personas estuvieron presentes y dos o tres fieles hablaron sobre la memoria de su antigua belleza y poder. El príncipe Diablo unió orden a sus ángeles para que llevaran la caja lo más aprisa posible y depositaran sus restos mortales en el Cementerio de las Desilusiones. No hubo flores ni nadie cantó «Roca de la Eternidad» o «Dios es siempre Fiel».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cuerpo yace en el cementerio, en el ala de Glorias Pasadas. En honra de su fallecimiento la iglesia cerró sus puertas los miércoles de cada semana, excepto los últimos de cada mes en que la Sociedad de Ágapes y Refrescos da su fiesta social.</p>
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		<title>La oración y las reuniones de oración</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Vida]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Mar 2022 07:50:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[devocional]]></category>
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					<description><![CDATA[Has estado alguna vez en una reunión de oración donde un hombre de rodillas se pone a explicar principios, desarrollar doctrinas, sonando más como una predicación que el ruego de un penitente? Y seguramente te habrás preguntado si le estaba hablando a Dios o a la gente. ]]></description>
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<p>Publicado originalmente en la revista <i>Amados</i>, 1960.</p>



<p class="has-drop-cap">Has estado alguna vez en una reunión de oración donde un hombre de rodillas se pone a explicar principios, desarrollar doctrinas, sonando más como una predicación que el ruego de un penitente? Y seguramente te habrás preguntado si le estaba hablando a Dios o a la gente. </p>



<p>¿Has escuchado oraciones largas, indefinidas y tan apagadas que cansan a los demás y hacen que la reunión no tenga sentido ni poder? </p>
<p>¿Has deseado alguna vez que la gente haga oraciones cortas, fervientes específicas, pidiendo lo que quieren, y esperando lo que piden? Tal vez te preguntes cómo se podría lograr esto. </p>
<p>Hay porciones bíblicas que nos dicen cómo orar, expresar nuestra necesidad, y luego esperar la bendición. Hay una base bíblica donde están las condiciones para la oración. Podemos alcanzar los tesoros de los cielos, para nuestro propio beneficio, el de nuestra familia, para toda la iglesia del Señor, y para la viña de Cristo. La Palabra de Dios nos dice:</p>
<p style="padding-left: 40px;"> «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.» (Juan 15:7) </p>
<p style="padding-left: 40px;"> «Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él» (1 Juan 3:21-22)</p>
<p>Cuando el apóstol deseaba que los creyentes oraran por él, les presentó la condición moral de su ruego al decir: «Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.» (Hebreos 13:18)</p>
<p>Estos versículos enseñan que la oración efectiva se basa en un corazón obediente, una mente limpia y una buena conciencia. Si no estamos en comunión con Dios, si no permanecemos en Cristo, si sus santos mandamientos no nos gobiernan, si no somos honestos de corazón, ¿cómo podemos esperar las mejores respuestas a nuestras oraciones? Estaríamos haciendo lo que Santiago dice: «Pedís mal, para gastar en vuestros deleites» (4:3). ¿Cómo puede Dios, siendo un Padre Santo, concedernos tales peticiones? ¡Imposible!</p>
<p>Necesitamos reconocer la base moral en que presentamos nuestras oraciones. ¿Cómo podía el apóstol Pablo pedirles a los hermanos que oraran por él si no hubiera tenido una buena conciencia, un corazón honesto, y una mente limpia? Esto nos demuestra claramente el deseo de Pablo de vivir honestamente en todo. ¿Qué de nosotros?</p>
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		<title>¿Qué harás en el día de la enfermedad? </title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enguardia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Feb 2022 06:25:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[salvación]]></category>
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					<description><![CDATA[Si fueras a vivir para siempre en este mundo, no me dirigiría a ti cómo lo hago ahora. Pero eso no va a suceder. La humanidad no tiene escapatoria de esta suerte común. Debe llegar el día en que cada uno de nosotros irá al lugar donde pasaremos una eternidad.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1193 size-large" src="https://enguardia.org/wp-content/uploads/2022/02/Deathbed-1024x576.jpg" alt="El lecho de la muerte" width="1024" height="576" /></p>
<p><i>Enfermedad, </i><b>J. C. Ryle </b>(1816-1900)</p>
<p>Llegará el momento en que tú, al igual que otros, descenderás por el oscuro valle de la sombra de la muerte.  Llegará la hora en que tú, como todos tus antepasados, enfermarás y morirás. Puede ser un tiempo cercano o lejano; sólo Dios sabe. Pero cuando sea el momento, vuelvo a preguntar: ¿Qué vas a hacer? ¿A dónde piensas acudir en busca de consuelo? ¿Sobre qué descansará tu alma? ¿Sobre quién piensas edificar tu esperanza? ¿De dónde obtendrás tu alivio?</p>
<p>Te suplico que no ignores estas preguntas. Permite que trabajen en tu conciencia y no descanses hasta que les des una respuesta satisfactoria. No juegues con la preciosa dádiva del alma inmortal. No postergues la consideración de este asunto para un momento más conveniente. No presumas de un arrepentimiento en el lecho de muerte. Los asuntos más importantes no se dejan para el final.</p>
<p style="padding-left: 40px;"><i>«Un ladrón moribundo fue salvado para que los hombres no perdieran la esperanza, pero solo uno, para que nadie pueda presuponer.»</i></p>
<p>Repito la pregunta. Estoy seguro de que merece una respuesta. «¿Qué harás tú cuando estés enfermo?»</p>
<p>Si fueras a vivir para siempre en este mundo, no me dirigiría a ti cómo lo hago ahora. Pero eso no va a suceder. La humanidad no tiene escapatoria de esta suerte común. Debe llegar el día en que cada uno de nosotros irá al lugar donde pasaremos una eternidad. Quiero que estés preparado cuando te enfrentes a ese día. El cuerpo que ahora ocupa tanto de tu atención, el cuerpo que ahora vistes y alimentas con tanto cuidado, ese cuerpo debe volver de nuevo al polvo. ¡Ay, piensa en lo terrible que sería proveer de todo excepto de lo único necesario (proveer para el cuerpo, pero descuidar el alma), morir y «no dar ninguna señal» de haber sido salvado! Una vez más hago la pregunta a tu conciencia: «¿Qué harás cuando estés enfermo?»</p>
<p>Ofrezco «consejo» a todos los que sienten que lo necesitan y están dispuestos a tomarlo, a todos los que sienten que aún no están preparados para encontrarse con Dios. Ese consejo es corto y simple: buscad al Señor Jesucristo, y sed salvos.</p>
<p>O tienes alma o no la tienes. Seguro que nunca negarás que tienes una. Si es así que tienes un alma, busca la salvación de esa alma. <b>De todos los juegos de azar en el mundo, no hay ninguno tan imprudente como el del hombre que vive sin estar preparado para encontrarse con Dios</b> y, sin embargo, pospone el arrepentimiento. O tienes pecados o no tienes ninguno. Si es así (¿y quién se atreverá a negarlo?), aléjate de ellos sin demora. O necesitas un Salvador o no lo necesitas. Si lo necesitas, acude al único Salvador hoy mismo, y clama fuertemente a Él para que salve tu alma. Busca a Cristo de una vez. Búscalo por fe. Encomienda tu alma a Su cuidado. Clama con fuerza a Él por el perdón y la paz con Dios. Pídele que derrame el Espíritu Santo sobre ti y te haga un verdadero cristiano. Él te escuchará. No importa lo que hayas sido, Él no rechazará tu oración. Él dice: «<i>al que a mí viene, no le echo fuera». [Juan 6:37]</i></p>
<p>Te suplico que vayas con cuidado con el cristianismo vago e indefinido. No te contentes con una esperanza general de que todo está bien porque perteneces a una antigua denominación eclesiástica establecida, y que todo estará bien al final, porque Dios es misericordioso. No descanses sin una unión personal con Cristo. No descanses hasta que tengas el testimonio del Espíritu en tu corazón, y seas lavado, santificado, justificado (uno con Cristo), y Cristo esté en ti. No descanses hasta que puedas decir con el apóstol: «<i>Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.» [2 Timoteo 1:12].</i></p>
<p>La religión vaga, indefinida e indistinta puede parecer que funciona bien cuando uno tiene salud. Nunca servirá en el día de la enfermedad. Un mero cristianismo formal, mecánico, puede llevar a un hombre a través de la luz de la juventud y la prosperidad, pero se romperá por completo cuando la muerte esté a la vista. Nada servirá sino una verdadera unión del corazón con Cristo. Cristo, nuestro amigo, intercediendo por nosotros a la diestra de Dios. Solo Cristo puede quitar el aguijón a la muerte y capacitarnos para enfrentar la enfermedad sin temor. Sólo Él  puede librar a los que por el temor de la muerte están esclavizados. Digo a todo el que quiera consejo: sea uno con Cristo. Si alguna vez vas a tener esperanza y consuelo en el lecho de la enfermedad, entonces sé uno con Cristo. Busca a Cristo. Persigue a Cristo.</p>
<p>Llévale todos los cuidados y problemas cuando seas uno con Él. Él te guardará y te llevará a través de todo problema. Derrama tu corazón delante de Él cuando tu conciencia esté cargada. Él es el verdadero confesor. Sólo Él puede perdonarte y quitarte la carga. Vuélvete a Él primeramente en el día de la enfermedad, como Marta y María. Sigue mirándolo a Él hasta el último aliento de tu vida. Vale la pena conocer a Cristo. Cuanto más lo conozcas, más lo amarás. Se uno con Jesucristo.</p>
<p>Exhorto a todos los verdaderos cristianos que lean este documento a recordar cuánto glorifican a Dios en el tiempo de la enfermedad, y a «permanecer tranquilos en la mano de Dios cuando estén enfermos».</p>
<p>Creo que es muy importante tocar este punto. Sé cuán pronto está el corazón de un creyente a desfallecer, y lo activo que está Satanás en sembrar dudas y sugerencias cuando el cuerpo de un cristiano es débil. He visto algo de la depresión y el desánimo que a veces sobreviene a los hijos de Dios cuando repentinamente son dejados de lado por una enfermedad y obligados a quedarse quietos. En tales momentos he notado cuán propensas son algunas buenas personas a atormentarse con pensamientos morbosos, y a decir en sus corazones: «Dios me ha desamparado; se ha olvidado de mí».</p>
<p>Ruego encarecidamente a todos los creyentes enfermos que recuerden que pueden honrar a Dios tanto sufriendo pacientemente como trabajando arduamente. A menudo mostramos más gracia quedándonos quietos que yendo de un lado a otro realizando grandes obras. Les ruego que recuerden que Cristo se preocupa por ellos tanto cuando están enfermos como cuando están sanos, y que el mismo castigo que sienten con tanta intensidad es enviado con amor y no con ira. Sobre todo, les ruego que recuerden la simpatía de Jesús por todos sus miembros débiles. Él siempre los cuida con ternura, pero nunca tanto como en su momento de necesidad. Cristo ha tenido una gran experiencia con la enfermedad. Conoce el corazón de un hombre enfermo. Él solía ver «<i>toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo» [Mateo 4:23] </i>cuando estuvo en la tierra. Se compadeció especialmente de los enfermos en los días de Su carne, y se compadece especialmente de ellos ahora. Pienso a menudo que la enfermedad y el sufrimiento hacen que los creyentes se parezcan más a su Señor en experiencia que sí tuvieran salud. <i>«Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores» [Isaías 53:4; Mateo 8:17]</i>. El Señor Jesús fue un varón de dolores, familiarizado con el sufrimiento. Nadie tiene la oportunidad de conocer la mente de un Salvador que sufre como unos discípulos que sufren.</p>
<p>Concluyo con una palabra de «exhortación» a todos los creyentes, pidiendo de corazón que Dios grabe en sus almas. Les exhorto a mantener el hábito de una comunión íntima con Cristo, y nunca tener miedo de «ir demasiado lejos» en su religión. Recuerda esto si deseas tener «gran paz» en tus tiempos de enfermedad.</p>
<p>Observo, con pesar, una tendencia en algunos círculos a rebajar el estándar del cristianismo práctico y a denunciar lo que llaman «puntos de vista extremos» sobre el camino diario de la vida de un cristiano. Observo con dolor que incluso las personas religiosas a veces miran con frialdad a los que se apartan de la sociedad mundana y los censuran como «exclusivos, de mente estrecha, egoístas, crueles, amargados», y cosas por el estilo. Le advierto a todo creyente en Cristo que lea este documento que tenga cuidado de no dejarse influenciar por tales censuras. Le ruego, si quiere ver la luz en el valle de la muerte, que «<i>se guarde de ser contaminado por el mundo</i>», que «<i>siga al Señor de todo corazón» </i>y que camine muy de cerca de Dios. <i>[Santiago 1:27; Números 14:24]</i></p>
<p>Creo que la falta de «esmero» en el cristianismo de muchas personas es una de las razones de su falta de paz, tanto en tiempos de salud como de enfermedad. Creo que la religión de la transigencia, que satisface a muchos en la actualidad, es ofensiva para Dios y siembra espinas en las almohadas de la muerte, que muchos no descubren nunca hasta que es demasiado tarde. Creo que la pobreza y la debilidad de tal religión nunca se revela tan claramente como lo hacen en la cama de un enfermo.</p>
<p>Si tú y yo queremos estar «muy animados» en los tiempos difíciles, no debemos contentarnos con una unión estéril con Cristo. <i>[Hebreos 6:18</i>] Debemos conocer algo sobre una sincera «comunión» experimental con Él. Nunca, nunca olvidemos, que una cosa es «unión» y otra «comunión». Miles, me temo, saben lo que es la unión con Cristo, pero no saben nada sobre la comunión.</p>
<p>Puede llegar el día en que, después de una larga lucha contra la enfermedad, sintamos que la medicina no da más y que no queda otra que morir. Los amigos estarán esperando, incapaces de ayudarnos. El oído, la vista, incluso el poder de orar, nos fallará rápidamente. El mundo y sus sombras se derretirán bajo nuestros pies. La eternidad, con sus realidades, aparecerá ante nuestras mentes. ¿Qué nos apoyará en esa hora de prueba? ¿Qué nos permitirá decir: <i>«No temeré mal alguno»? [Salmo 23:4]</i> Nada, nada puede hacerlo sino una estrecha comunión con Cristo. Cristo viviendo en nuestros corazones por la fe, poniendo su brazo derecho debajo de nuestras cabezas. Cristo sentado a nuestro lado. Solo Cristo puede darnos la victoria completa en la última lucha.</p>
<p>Aferrémonos más a Cristo, amemosle de todo corazón, vivamos más profundamente para Él, imitemosle más, démosle a conocer audazmente, sigámosle plenamente. Una religión como ésta siempre traerá su propia recompensa. La gente mundana puede reírse de ello. Los hermanos débiles pueden pensar que es extremo; pero nos sentará bien; en el atardecer de nuestras vidas nos traerá luz; en la enfermedad nos traerá paz y en el mundo venidero nos dará una corona de gloria que nunca se desvanecerá.</p>
<p>El tiempo es corto. Este mundo está pasando. Unas pocas enfermedades más, y todo habrá terminado. Unos cuantos funerales más, y nuestro propio funeral tendrá lugar. Algunas tormentas y vendavales más, y estaremos a salvo en el puerto. Viajamos hacia un mundo donde no habrá más enfermedad, donde la separación, el dolor, el llanto y el duelo se desvanecerá para siempre. Cada año en el cielo los hijos amados de Dios van aumentando en número, mientras la tierra se vacía cada vez más. Los amigos que nos han precedido son cada vez más numerosos que los amigos que quedan atrás [en este mundo]. <i>«Porque aún un poquito,Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.» [Hebreos 10:37]</i> En su presencia habrá plenitud de gozo. Cristo enjugará todas las lágrimas de los ojos de su pueblo. El último enemigo que será destruido es la Muerte. Pero será destruido. La muerte misma un día morirá. <i>[Apocalipsis 20:14]</i></p>
<p>Mientras tanto, vivamos la vida de fe en el Hijo de Dios. Apoyemos todo nuestro peso en Cristo, y regocijémonos en el pensamiento de que Él vive para siempre.</p>
<p>Sí: ¡bendito sea Dios! Cristo vive, aunque podamos morir. Cristo vive, aunque amigos y familiares sean llevados a la tumba. Vive el que abolió la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio. Vive el que dijo:<i> los rescataré del poder del sepulcro; los redimiré de la muerte. ¿Dónde, oh muerte, están tus plagas? ¿Dónde, oh sepulcro, está tu destrucción? [Oseas 13:14; 1 Cor. 15:55</i>] Vive quien un día cambiará nuestro cuerpo vil, y lo hará como Su cuerpo glorioso. En la enfermedad y en la salud, en la vida y en la muerte, apoyémonos confiadamente en Él. Ciertamente, deberíamos decir diariamente junto con los antiguos:</p>
<p>«¡Bendito sea Dios por Jesucristo!»</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p><i>E</i><i>ditado por C.R. Carmichael &#8211; </i><a href="https://sacredsandwich.com/2021/10/05/what-will-you-do-in-the-day-of-sickness/" target="_blank" rel="noopener"><i>Sacredsandwich</i></a></p>
<p>Sermón completo en inglés: <a href="http://www.gracegems.org/SERMONS/sickness.htm" target="_blank" rel="noopener">www.gracegems.org/SERMONS/sickness.htm</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La reforma protestante: Gracia vs. Obras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enguardia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Dec 2019 21:48:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
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					<description><![CDATA[La reforma protestante es sin duda uno de los eventos más importantes que han acaecido en los últimos dos mil años. No es de extrañar, por tanto, que en este 500 aniversario muchos han querido recordar y exaltar el papel transcendental... ]]></description>
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<p id="viewer-52icq" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr"> La reforma protestante es sin duda uno de los eventos más importantes que han acaecido en los últimos dos mil años. No es de extrañar, por tanto, que en este 500 aniversario muchos han querido recordar y exaltar el papel transcendental que ha tenido ésta sobre el progreso político, económico y cultural europeo; es decir en la modernización del continente. Pero, ¿fue la Reforma solo un movimiento social, hecho por mano de hombre, o hay algo más? Para responder a esta pregunta acudiremos a dos de los personajes más relevantes vinculados a la reforma: el principe del humanismo, Erasmo de Roterdam, y el máximo exponente de la reforma protestante, Martín Lutero.</span></p>
<p id="viewer-86gb0" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Erasmo nacería aproximadamente en el año 1466 en Holanda. El mismo año del descubrimiento del nuevo mundo por Cristóbal Colón, Erasmo, a sus 25 años, sería ordenado sacerdote; profesión la cual no acabaría ejerciendo. Erasmo estudiaría en la Universidad de Paris, ya por aquel entonces bajo influencia humanista, y más tarde viajaría por todo Europa con un creciente interés por las lenguas clásicas y el estudio de las sagradas escrituras. En 1516 Erasmo imprimiría por primera vez una edición del Nuevo Testamento en griego y latín. El Nuevo Instrumento, como lo llamaría él, se adelantaría por poco a la Biblia políglota complutense editada en Alcalá de Henares, obteniendo así la exclusividad de su obra por los próximos cuatro años. De esta forma el Nuevo Testamento de Erasmo sería distribuido y estudiado por todo Europa, siendo incluso utilizado más tarde por el mismo Lutero para la traducción de la Biblia al alemán.</span></p>
<p id="viewer-68kjs" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Erasmo, sin embargo, no pasaría a la fama solo por sus traducciones bíblicas; en varios de sus escritos Erasmo criticaría a los líderes católicos y atacaría la doctrina, las supersticiones y la corrupción moral de la iglesia romana. En el <em>Enchiridion</em>, o Manual del Caballero Cristiano, el erudito rechazaría tales cosas como </span><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">la invocación a los santos, las indulgencias e incluso las prácticas monásticas. Con todo esto Erasmo quería ver una iglesia reformada. Pero, ¿que lejos iría? Antes de responder esta respuesta pasemos a examinar a Lutero.</span></p>
<p id="viewer-fh25" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Lutero nacío en 1483 en el pueblo minero de Eisleben, Alemanía. El padre de Lutero, Hans, habiendo invertido en minería y obtenido algo de capital, mandó a su hijo a Erfurt con el propósito de convertirlo en abogado. Sin embargo, los planes de Hans se verían truncados un “buen día” de tormenta. Lutero, siendo golpeado por un rayo y luchando por su vida, invocaría a Santa Ana, patrona de los mineros de la región. El joven aspirante a abogado prometió hacerse monje si ésta le salvaba. Dos semanas después Lutero ingresó en el monasterio agustino de Erfurt. El joven alemán pasaría los próximos siete años en una estricta vida monástica, buscando la aceptación de Dios a través de plegarias tortuosas, ayunos y vigilias en intemperies invernales que podrían haber acabado con su vida.</span></p>
<p id="viewer-d094q" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">En el año 1510, en un viaje a Roma, Lutero sería testigo de la corrupción de la iglesia romana. Sin embargo, el joven monje no perdió la oportunidad de subir la scala santa; la cual, según cuenta la leyenda podían perdonar los pecados de los fieles. De rodillas, escalón tras escalón, Lutero subió hasta la cima, y volviéndose hacía atrás se preguntaba si había algo de verdad en todo aquello. El piadoso monje, a pesar de todos sus sacrificios, no se sentía más cerca de Dios.</span></p>
<p id="viewer-b3hpi" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Lutero proseguiría con su rutina. Varios años más tarde se mudaría a Wittenberg, donde obtendría el doctorado de teología y donde además sería nombrado profesor de la universidad de dicha ciudad. Sería ahí donde la vida de Lutero volvió a dar otro giro inesperado. En el año 1517, un fraile dominico itinerante llamado Johann Tetzel pasó por la zona vendiendo indulgencias con el propósito, en parte, de financiar la nueva basílica de San Pedro en Roma. Según este fraile y gran inquisidor de Polonia, estas indulgencias podían salvar a los estimados muertos del purgatorio, y a los vivos perdonar sus pecados. Escuchando sobre dicha práctica, un encolerizado Lutero escribió 95 tesis en contra de las indulgencias y las clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg, como era costumbre hacer cuando se quería iniciar un debate académico. Las tesis, sin embargo, acabaría en manos de un desconocido y gracias al nuevo invento de la imprenta éstas se fueron extendiendo rápidamente por todo Europa.</span></p>
<p id="viewer-215ch" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">El Papa León X intentó de varias formas que Lutero se retractara. Sin embargo, cuanta más presión ejercían sobre él, más arremetía contra la iglesia romana. Lutero, clasificado como borracho y cerdo salvaje, no solo acabaría por cuestionar la autoridad del Papa sino que además le calificaría de anticristo. Como era de esperar Lutero sería excomulgado y proclamado hereje.</span></p>
<p id="viewer-e9i89" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">No obstante, como veremos, el problema era más profundo que el de las indulgencias y malas prácticas: era un problema espiritual. Para poder comprenderlo en detalle debemos recular varios años, hasta el ingreso de Lutero en el monasterio de Erfurt. Ahí, como se ha dicho antes, el joven monje habría trabajado día y noche para encontrar la paz con Dios; sin embargo, cuanto más trabajaba más lejos se encontraba de Dios, como él mismo escribiría:</span></p>
<p id="viewer-a2a5o" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr" style="padding-left: 40px;"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“Caminaba constantemente en un sueño y vivía en total idolatría, porque no creía en Cristo: le consideraba solo como un juez severo y terrible sentado en un arco iris.”</span></p>
<p id="viewer-eeb9f" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr" style="padding-left: 40px;"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“Pensaba de todo corazón encontrar justicia a través de mis obras.”</span></p>
<p id="viewer-avt5l" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Así pues, Lutero pasaría más de diez años con la misma pregunta rondadole en la cabeza: ¿cómo puede el hombre ser justo delante de algo tan santo como Dios?</span></p>
<p id="viewer-iv0v" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">En la torre de la Iglesia de Todos los Santos, en Wittenberg, Lutero pasaba horas meditando en estas cosas; sobretodo con un pasaje que le estuvo abrumando por mucho tiempo:</span></p>
<p id="viewer-a9beo" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr" style="padding-left: 40px;"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: más el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:17)</span></p>
<p id="viewer-abl8o" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Finalmente, por la gracia de Dios, meditando día y noche, Lutero llegó a comprender lo que éstas palabras significaban: la fe, un regalo de Dios, es el que justifica al hombre. La salvación es un regalo para el pecador, y no un premio para el justo. Éste era el mensaje de la cruz, el mensaje de Jesús. Éste mismo mensaje es el que le haría nacer de nuevo y el que le permitió ver “totalmente otra cara de las escrituras”.</span></p>
<p id="viewer-1cskq" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Sin embargo, el mensaje de salvación visto por Lutero no era el mismo que el que creía Erasmo. El humanista, ya en sus primeras obras, había dado algunas pinceladas sobre el libre albedrío. En el Enchiridion, por ejemplo, Erasmo exhorta al cristiano a utilizar la armas de guerra cristianas, la oración y el conocimiento, en su lucha para alcanzar la piedad y la salvación; es decir, enseña a utilizar las armas por las cuales el cristiano puede trabajar por su salvación. “El Divino Espiritu se inclina ante tu humildad, sin embargo, tú debes alzarte a su sublimidad –escribiría Erasmo—.”</span></p>
<p id="viewer-fj5kg" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Este concepto no podría ser más opuesto a la visión bíblica de Lutero; quién ya en su anonimato había criticado dicha postura. Sorprendentemente, las palabras de Lutero llegarían a oídos de Erasmo, quien, a pesar de todo, rehuiría entrar en debate. Sin embargo, la creciente tensión entre la iglesia romana y los reformadores, y las duras críticas que recibía por parte de los dos bandos harían que Erasmo tomara una decisión. El príncipe de los humanistas acabó por escoger el bando más seguro, el del catolicismo romano. Erasmo empezaría a través de varios tratados su ataque contra Lutero. Irónicamente, el humanista elegiría como tema el libre albedrío, el cual, según él, no resultaba ser de suma importancia, mientras que para Lutero no había tema más importante que éste.</span></p>
<p id="viewer-d1tei" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Como buen humanista, el erudito holandés empezaría abordando el tema desde un punto no dogmático. Según él las escrituras no son claras respecto a este tema en cuestión y por tanto prefirió tomar el bando de los escépticos y de los concilios de la iglesia que el de dogmas como los profesados por Lutero.</span></p>
<p id="viewer-6iea3" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Lutero criticaría sistemáticamente dicha visión:</span></p>
<p id="viewer-18fb0" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr" style="padding-left: 40px;"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">«El Espíritu Santo no es ningún escéptico, y las cosas que ha escrito en nuestros corazones no son dudas ni opiniones, sino afirmaciones, más seguras y ciertas que el sentido y la vida misma.»</span></p>
<p id="viewer-etjik" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Para Lutero no había duda: las Escrituras eran claras y comprensibles; no obscuras e incomprensibles, como creía Erasmo. Además, Lutero veían grandes incongruencias en las afirmaciones de Erasmo, el cual daba prioridad a los padres de la iglesia y a los concilios antes que a la autoridad de la Biblia. Esto resulta algo extraño, puesto que por un lado Erasmo se define como un librepensador, y sin embargo, por el otro, utiliza como base las tradiciones y decretos dogmáticos de la iglesia romana para defender su postura.</span></p>
<p id="viewer-6cpe6" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Respecto al tema en cuestión, el del libre albedrío, Erasmo creía que el hombre tenía libertad de escoger entre hacer bien o mal, y por consiguiente de creer en Dios o no. La salvación, según Erasmo, se llevaría acabo a través de un tipo de sinergia entre el hombre y Dios, es decir, entre las obras humanas y la gracia de Dios. No obstante, incongruentemente, admitiría que el libre albedrío sin la Gracia no era capaz de hacer buenas obras.</span></p>
<p id="viewer-42t0t" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Lutero le respondería:</span></p>
<p id="viewer-4h1ip" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr" style="padding-left: 40px;"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">«En todo tu tratado te olvidas de que habías dicho que el libre albedrío no puede hacer nada sin la gracia, ¡y sin embargo pruebas que el libre albedrío puede hacerlo todo sin la gracia!»</span></p>
<p id="viewer-9cm7c" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Lutero no podía ver más contradicciones y sinsentidos. La sinergia no era viable. El hombre se encuentra en un estado de pecado incurable y la única salida para ser justificados es la misma gracia de Dios. Si por el contrario el hombre no estaba totalmente perdido, ¿para qué el sacrificio hecho por Jesús en la cruz? ¿Por qué morir por alguien que puede trabajar por su salvación?</span></p>
<p id="viewer-btv78" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Erasmo acabaría por fracasar. El intento sinérgico, o ecuménico, del holandés no daría resultado alguno. Es más, lejos de cerrar la brecha, el debate entre los dos eruditos acabaría por sentenciar la Reforma. Ya no había marcha atrás.</span></p>
<p id="viewer-2tscp" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Por lo tanto, ¿qué podemos sacar de todo ésto? En primer lugar, sería bueno recordar que el centro de atención de la reforma no es la obra del hombre, sino la obra de Cristo. Como el mismo Lutero afirmaría: “Yo no hice nada; la Palabra lo hizo todo.” En segundo lugar este acontecimiento debe recordarnos que hoy vivimos en tiempos algo similares a los de entonces. La Palabra, aunque traducida a miles de idiomas, está siendo olvidada, tergiversada y pisoteada. Y al igual que Erasmo, el cristiano moderno rehuye el debate y la contienda, con la mera escusa de preservar la paz y la unidad. Y lo que es peor, las afirmaciones y los dogmas bíblicos, tan defendidos por Lutero, son vistos como una enfermedad que debe ser erradicada.</span></p>
<p id="viewer-5n4sp" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Recordemos por tanto en este 500 aniversario el verdadero espíritu de la Reforma. Recordemos a aquellos personajes que decidieron arriesgar sus vidas por la Verdad y que defendieron sin contemplaciones la Palabra encomendada a sus santos. Recordemos la verdadera Reforma.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La crisis según la Biblia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Enguardia]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Jun 2015 22:12:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida]]></category>
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					<description><![CDATA[Llevamos ya dos años de crisis y parece no haber todavía una luz al final del túnel. Muchos se preguntan si habrá alguien que nos saque de este pozo sin agua. Algunos tienen fe en el líder actual, otros buscan una revolución.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p id="viewer-b21oq" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Llevamos ya dos años de crisis y parece no haber todavía una luz al </span><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">final del túnel. Muchos se preguntan si habrá alguien que nos saque de este pozo sin agua. Algunos tienen fe en el líder actual, otros buscan una revolución. Son pocos, sin embargo, los que esperan en Dios y se preguntan: ¿Qué es la crisis según la Biblia?</span></p>
<p id="viewer-ee8ro" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Muchas teorías hay sobre el porqué de esta crisis y como resolverla. Algunos acertarán más que otros, incluso puede que ayuden algo poniendo un parche en la herida; sin embargo, la herida, mientras no se busque la raíz del problema no desaparecerá. Sin duda h</span><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">aríamos bien si buscáramos respuestas en la Biblia; algo de provecho sacaríamos.</span></p>
<p id="viewer-f578r" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Tenemos en nuestras cabezas la idea de que la crisis actual viene dada a causa de errores en decisiones políticas en un sistema económico complejo que nadie logra comprender. Sin embargo, por muy complejo que sea el sistema en el que vivimos actualmente, en el fondo, las cosas siguen siendo iguales que hace tres mil años. Podemos ver una y otra vez en la Biblia como Israel sufrió castigos por desobedecer a Dios. Empezando por los cuarenta años en Egipto (algunos no llegaron a ver la tierra prometida), las guerras entre Judá e Israel, la destrucción del templo y “finalmente” las dos diásporas a Babilonia y por todo el mundo; por nombrar algunas. Sin embargo, hoy día, parece que nos hemos olvidado de todo esto. Pensamos que esto es una cosa del pasado, que hoy las cosas funcionan de otra manera. Esta manera de pensar no solo ha calado entre la gente más secular, sino también entre los creyentes. En las iglesias ya no se habla de tales cosas: está mal visto. Y aunque muchos de nosotros quizá lo pensemos tenemos miedo de decirlo. Por lo que todavía nos hace más culpable que los que no conocen mejor.</span></p>
<p id="viewer-7vd05" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Lo cierto es que nadie quiere escuchar sobre el castigo. Hagamos lo que queramos porque no va a pasar nada; el castigo es solo un impulso neurológico que podemos evitar. Así es como piensan algunas personas. Un pensamiento que viene dado por un concepto erróneo del castigo. Éste no es una simple acción cruel promovida por el odio. Como si Dios no fuera más que un dios o héroe de la antigüedad dejado llevar por el egoísmo, la codicia o la ira. El castigo de Dios no tiene que ver con nada de esto. El castigo es siempre una acción de amor, por mucho que nos cueste creerlo. De igual manera que un padre castiga a su hijo para amonestarlo y llevarlo por el buen camino, de la misma forma el Padre amonesta a sus hijos. Cuando Dios dio las leyes al pueblo de Israel les amonesto de lo que les pasaría si no obedecieran sus leyes; aunque también las bendiciones que tendrían si las llevaran a cabo. Sin embargo, parece, que el hombre siempre está dispuesto a hacer el mal. A mi parecer, el castigo ni si quiera es consecuencia directa de Dios; más bien viene dada por causas naturales; es decir, es un causa-efecto. Comemos demasiado: nos engordamos y enfermamos; corremos demasiado: chocamos; jugamos con el fuego: nos quemamos. Sus leyes son tan perfectas que no tiene ni siquiera que intervenir (aunque también se podría decir que el crear las leyes ya son una intervención en sí). Imaginémonos que no hubiera ningún efecto o castigo, ¿Qué pasaría? Las personas caminarían en tal progresión corruptiva que el mundo acabaría en caos total. Si las personas no hacen más daño del lo que hacen es porque saben que hay ciertos efectos negativos a acciones negativas.</span></p>
<p id="viewer-dcnf3" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">Llegados a este punto, no queda otra cosa que preguntarnos: ¿Qué pecados hemos cometido entonces, para merecernos esto? Es tan sencillo como mirar a los diez mandamientos.</span></p>
<p id="viewer-ceibv" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“<strong>No codiciaras</strong>” dice el decimo mandamiento. ¿No hemos codiciado? Hemos comprado casas, coches, televisiones, ropas; y con todo no estamos satisfechos. Y bueno, a quien le importa—dicen algunos—mientras la economía marche bien, qué más da.</span></p>
<p id="viewer-5d35c" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“<strong>No tendrás dioses ajenos delante de ti</strong>”. ¿No tenemos otros dioses? Adoramos a Mamón (dios del dinero), a Venus (diosa del placer, amor) y a Baco (dios del vino, celebraciones y éxtasis) sin ni siquiera saberlo. No solo hacemos todas estas cosas sino que nos complacemos en ello.</span></p>
<p id="viewer-342tc" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“<strong>No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano</strong>”. ¿Cuántas veces no escuchamos cosas como “me cago en D!@$” Incluso en la televisión ya no hay límite para lo que uno puede decir. En algunos canales puede que te den algún aviso al decir alguna palabrota, pero si insultas a Dios te dan una palmadita en la espalda.</span></p>
<p id="viewer-9e5q2" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“<strong>No matarás</strong>” ¿No matamos? Desgraciadamente esto es algo que hemos pasado por encima. ¿Es que a caso no sabemos que el aborto es homicidio? Cuando pasaron la nueva ley del aborto, ¿dijimos algo? En esto tenemos que tomar ejemplo de los católicos que son los únicos que hacen algo. Los protestantes estamos demasiado atareados intentando encontrar el favor de la gente.</span></p>
<p id="viewer-4th4n" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“<strong>No cometerás adulterio</strong>” ¿Hace falta que diga algo más? Incluso las iglesias están llenas de adulterio, ¿cuánto más en las calles? No hace mucho en España el adulterio estaba penado por la ley, hoy día el adulterio incluso está bien visto. Aunque las relaciones homosexuales no entran en esta categoría, creo que es conveniente mencionarlo aquí. De igual manera que con el aborto el estado paso una ley a favor de la homosexualidad; y, ¿Cuántos de nosotros dijimos algo? La homosexualidad ha crecido de una manera espeluznante, y lo peor es que se ha convertido en un tabú. Hoy día estar en contra de la homosexualidad es lo mismo que ser un Nazi (poco recurrente, hay que decir).</span></p>
<p id="viewer-60c1u" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">“<strong>Amaras a tu Dios con toda tu alma</strong>” ¿Lo amamos? Si nos callamos cuando tenemos que hablar, adulteramos, tenemos dioses ajenos, codiciamos, hablamos contra nuestro prójimo, ¿Cómo estamos amando a Dios?</span></p>
<p id="viewer-fmuth" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">No nos engañemos, los creyentes somos los más culpables, porque sabiendo lo que debemos hacer (o lo que no debemos hacer), no lo hacemos (o lo hacemos); sabiendo lo que debemos decir, no lo decimos. No vayamos, como hace la sociedad, a culpar a los demás. No olvidemos que Dios siempre va a demandar más de nosotros.</span></p>
<p id="viewer-48cu3" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr"><span class="_2PHJq public-DraftStyleDefault-ltr">¿Podemos, por lo tanto, después de ver todo esto, decir que no nos merecemos esta crisis? ¿Son solo los líderes los culpables de todo esto? ¿Es el sistema el culpable? ¿No somos a caso nosotros? Dejemos por tanto de sacar pajas de los ojos de los demás; empecemos por admitir nuestros errores y buscar el perdón; todavía que estamos a tiempo de sacar algo bueno de todo esto.</span></p>
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<p id="viewer-82l4q" class="mm8Nw _1j-51 _1atvN _1FoOD _3M0Fe _2WrB- _1atvN public-DraftStyleDefault-block-depth0 fixed-tab-size public-DraftStyleDefault-text-ltr">
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