La profecía de las setenta semanas de Daniel se ha debatido durante más de dos milenios. En la actualidad, la mayoría de cristianos, tanto católicos como ortodoxos e incluso evangélicos reformados, sostienen que las setenta semanas de Daniel se cumplieron en el siglo I de nuestra era. Sin embargo, existe un reducto de inconformistas, llamados dispensacionalistas, que alegan que la última semana (siete años) todavía está por cumplirse.
Desgraciadamente, la visión dispensacionalista suele ser atacada con vehemencia por el otro campo, incluso por sus hermanos reformados (1), quienes sostienen que la iglesia ha reemplazado a Israel.
Una de las alegaciones más comunes se basa, supuestamente, en pruebas históricas. Afirman que ningún teólogo de la antigüedad creyó jamás en la visión dispensacionalista, es decir, que todos, sin excepción, creyeron que la última semana de la profecía se cumplió con la invasión romana del año 70 d. C.
No es nada extraño utilizar el pretexto de la evidencia histórica dentro del campo reformado; de hecho, se podría decir que es bastante común. El problema es que se trata de una afirmación sesgada que no se ajusta a la realidad de los hechos.
Para demostrar esta falsa acusación, podemos empezar citando a Jerónimo de Estridón en su comentario al libro de Daniel.
«Me doy cuenta de que esta cuestión [sobre las setenta semanas] ha sido debatida de diversas maneras por hombres de mayor conocimiento, y que cada uno de ellos ha expresado sus puntos de vista según la capacidad de su propio ingenio. Por tanto, como no es posible emitir un juicio sobre las opiniones de los grandes maestros de la Iglesia ni establecer una por encima de las demás, simplemente repetiré el punto de vista de cada uno y lo dejaré al criterio de cada lector para que decida qué explicación debe seguirse» (2) — Comentario sobre Daniel, Jerónimo de Estridón.
A partir de aquí, Jerónimo cita varios comentarios sobre este asunto, incluidos los de Eusebio, Africano, Hipólito de Roma, Apolinar de Laodicea, Clemente de Alejandría, Orígenes y Tertuliano, e incluso menciona la visión hebrea.
La cita anterior nos da a entender que, lejos de haber una visión única, había diferentes interpretaciones de esta profecía, como cabría esperar. Aunque la mayoría de estos personajes creían que las setenta semanas ya se habían cumplido, había alguna excepción, como la de Hipólito de Roma (170-235 d. C.). Jerónimo dice lo siguiente:
«Además, Hipólito sitúa la última semana al final del mundo y la divide en el período de Elías y el período del Anticristo, de modo que durante los primeros tres años y medio de la última semana se establece el conocimiento de Dios. Y, en cuanto a la declaración: "Él establecerá un pacto con muchos por una semana" (Dan. 9:27), durante los otros tres años bajo el Anticristo, el sacrificio y la ofrenda deben cesar». —Comentario sobre Daniel, Jerónimo de Estridón.
Esta cita es demoledora para todos aquellos que afirman con presunción que la última semana de la profecía de Daniel ya se ha cumplido. Y lo mejor de todo es que disponemos de la cita textual de Hipólito, ya que su obra Comentario sobre Daniel ha sobrevivido al paso del tiempo.
La interpretación de Hipólito es sumamente interesante, pues creía que Josué (Jesús), hijo de Josadac, el sumo sacerdote que lideró la reconstrucción del Templo, era un precursor del verdadero Mesías, el “Sacerdote de los sacerdotes”. Hipólito continúa su interpretación diciendo lo siguiente:
«Después de que se cumplieron sesenta y dos semanas, y después de que Cristo vino y el Evangelio fue predicado en todo lugar, y transcurridos los tiempos, queda una semana para el fin, en la cual estarán presentes Elías y Enoc, y en su media semana aparecerá la abominación desoladora, el Anticristo, que amenaza con la desolación del mundo. Después de su venida, se quitarán los sacrificios y las libaciones que ahora, de toda manera, las naciones ofrecen a Dios.» (3)—Comentario sobre Daniel, Libro 4, 35.3, Hipólito de Roma.
Hipólito no solo afirma que la última semana es futura, sino que también sostiene que se divide en dos partes de tres años y medio cada una. En la segunda parte será cuando se manifestará la abominación desoladora, la cual Hipólito conecta con el anticristo, una clara referencia a 2 Tesalonicenses 2:3-4.
Esta visión futurista de la última semana de Daniel, que encaja a la perfección con la interpretación dispensacionalista actual, no es la única que encontramos en los escritos antiguos. De hecho, existe una cita de Ireneo de Lyon (125-202 d. C.) que precede al texto de Hipólito, quien se cree que fue discípulo suyo.
«El Señor también habló así a los que no creían en él: “Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me habéis recibido; cuando otro venga en su propio nombre, a ese sí lo recibiréis” (Jn 5, 43), llamando al Anticristo “el otro”, porque está alejado del Señor… Daniel vuelve a decir: “Y desolará el lugar santo; y el pecado ha sido dado en sacrificio, y la justicia ha sido echada en tierra, y él ha obrado, y ha prosperado”. Y el ángel Gabriel, al explicar su visión, declara con respecto a esta persona: “Hacia el fin de su reinado se alzará un rey de rostro feroz, entendido en cuestiones oscuras, sumamente poderoso y lleno de prodigios; corromperá, dirigirá e influirá, y derribará a los hombres fuertes y también al pueblo santo. Su yugo será como una corona alrededor de su cuello; el engaño estará en su mano y se enaltecerá en su corazón. Arruinará a muchos con el engaño y llevará a muchos a la perdición, quebrándolos como huevos en su mano”. Luego señala el tiempo que durará su tiranía, durante el cual los santos serán puestos en fuga, aquellos que ofrecen un sacrificio puro a Dios: “Y a la mitad de la semana serán quitados el sacrificio y la libación, y la abominación desoladora será traída al templo; hasta la consumación del tiempo, la desolación será completa”. Ahora bien, tres años y seis meses constituyen la media semana.» (4) —Contra las herejías, Libro 5, 25.4
Al igual que Hipólito, Ireneo sostenía que, en la segunda mitad de la semana, es decir, en los últimos tres años y medio antes de la venida del Mesías, el Anticristo instaurará su breve reinado sobre la Tierra, perseguirá a los santos y establecerá la «abominación desoladora» en el Templo. Además, Ireneo, varios párrafos antes, al hablar sobre la visión de las cuatro bestias de Daniel y del cuerno pequeño que brotará de la última bestia, vincula el último imperio y el cuerno con el anticristo y, citando 2 Tesalonicenses 2:8-12, afirma que el anticristo (el hombre de pecado) será destruido por la intervención divina. Esta es claramente una visión futura de la última de las setenta semanas de la profecía de Daniel.
No es poca cosa encontrar una cita de Ireneo interpretando la profecía de esta manera, pues se cree que fue discípulo de Policarpo (o, al menos, que escuchó sus predicaciones), quien, a su vez, fue discípulo del apóstol Juan, autor del libro del Apocalipsis. Por lo tanto, estamos hablando de un personaje muy cercano a las enseñanzas de los apóstoles.
Otro personaje importante que suele pasarse por alto es Efrén de Siríaca (306-373), uno de los escritores más importantes de la antigüedad. Efrem creía que Cristo regresaría pronto y que los santos serían arrebatados antes de la Gran Tribulación: «Porque todos los santos y los escogidos del Señor se reúnen antes de la tribulación que está por venir y son llevados al Señor, para que no vean en ningún momento la confusión que abruma al mundo por nuestros pecados».
Efrem no solo creía en un arrebatamiento pretribulacional, sino que, al igual que Hipólito e Ireneo, entendía que la Gran Tribulación estaba por suceder y que duraría como mínimo tres años y medio. Aunque Efrem no menciona explícitamente la «última semana» de Daniel, sí encontramos referencias a la abominación desoladora de Daniel.
«Pero cuando se acerca el tiempo de la abominación de su desolación, habiendo sido [el Anticristo] legitimado, toma el imperio... Por lo tanto, cuando recibe el reino, ordena que se reconstruya para sí el templo de Dios, que está en Jerusalén; quien, después de entrar en él, se sentará como Dios y ordenará que sea adorado por todas las naciones... y la ciudad santa será pisoteada por las naciones durante cuarenta y dos meses, tal como dice el santo apóstol en el Apocalipsis, que se convierten en tres años y medio, 1260 días… Y cuando se hayan cumplido los tres años y medio, el tiempo del Anticristo, a través de la cual habrá seducido al mundo, después de la resurrección de los dos profetas, en el hora que el mundo no conoce, y en el día que el enemigo o hijo de perdición hace no sabremos, vendrá la señal del Hijo del Hombre.» (5) —Sobre los últimos tiempos, el anticristo y el fin del siglo, Efrem el Sirio.
Efrem veía el establecimiento de la abominación desoladora como un evento en el que el Anticristo establecerá su reino en Jerusalén durante tres años y medio, ordenando que sea adorado como Dios. Curiosamente, Efrem creía que el propio Anticristo ordenaría reconstruir el Templo de Jerusalén para sentarse después en él como Dios (2 Ts 2:4). En el momento en que Efrem escribió esto, el Templo de Jerusalén llevaba más de dos siglos en ruinas, por lo que su interpretación era claramente futura.
Estas tres interpretaciones difieren claramente de la visión reformada, ortodoxa y católica mayoritaria, que sostiene que la abominación desoladora se cumplió poco después de la muerte de Jesús, cuando Tito destruyó el Templo de Jerusalén.
No es este el lugar ni el momento para poner de manifiesto la inconsistencia de esta postura, ya que el objetivo de este breve ensayo ha sido demostrar que la visión dispensacionalista sobre las setenta semanas de Daniel no es una invención moderna, sino una idea que se remonta prácticamente a los propios apóstoles. Por tanto, si Dios quiere, dejaremos los argumentos demostrativos para otra ocasión.
Notas y referencias
- César Vidal ha criticado duramente la visión dispensacionalista, alegando su inconsistencia histórica. Sin embargo, sus acusaciones son erróneas, ya que, como demostramos aquí, sí existe una base histórica.
- Esta cita del Comentario de Daniel de Jerónimo ha sido traducida del inglés. La cita se encuentra en el siguiente enlace.
- Comentario sobre Daniel, Libro 4, 35.3, Hipólito de Roma. Cita, también traducida del inglés, se puede leer en este enlace.
- —Contra las herejías, Libro 5, 25.4, Ireneo de Lyon. La cita se encuentra en inglés en este enlace, o en español aquí.
- —Sobre los últimos tiempos, el anticristo y el fin del siglo, Efrem el Sirio. La cita, en inglés, puede leerse aquí. Lee Brainard de Soothkeep también ofrece varias traducciones muy interesantes de Efrem sobre el arrebatamiento y el fin de los tiempos.
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