
— Enguardia
El Día del Señor es un concepto central de la profecía bíblica que describe el momento en que Dios intervendrá soberanamente en el mundo para ejecutar su juicio, poniendo fin al dominio del orgullo y la injusticia del hombre. Será un tiempo caracterizado por una gran oscuridad espiritual, conmoción cósmica y guerras mundiales que, tal y como anunciaron los profetas del Antiguo y Nuevo Testamento, traerán gran mortandad y caos al mundo actual.
El Día del Señor o Día de Jehová es equiparable al «tiempo de angustia» ( Dan. 12:1), «tiempo de angustia para Jacob» (Jer. 30:7), «el día de la ira» (Sof. 1:15; Rom. 2:5), el «día del juicio» (Is. 2:12; Ap. 14:7) y el «día del Señor Jesús» (2 Cor. 1:14), entre otros. Aunque el Nuevo Testamento menciona el Día del Señor Jesús como un tiempo de evaluación y recompensa para los creyentes, este no reemplaza ni redefine el Día del Señor, sino que lo complementa mostrando que ambos forman parte del plan escatológico de Dios.
Algunas de las profecías que hablan del Día del Señor se cumplieron en el pasado, sobre todo las que se refieren a la caída de Egipto (Jer. 46:10; Ez. 30:3), Babilonia (Is. 13) e incluso Judá (Sof. 1:4). No obstante, todos estos pasajes mantienen un claro paralelismo con otras profecías que aún no se han cumplido. Egipto, Babilonia e Israel tienen un papel escatológico y apuntan, directa o indirectamente, a eventos futuros.
El día del Señor abarca diferentes áreas. Podríamos definirlas de la siguiente manera:
- Juicio contra la naciones
- Juicio contra Israel
- Juicio contra los falsos profetas
- Juicio contra los malhechores
Sí algo nos debe quedar claro, es que Dios vendrá un día a juzgar al mundo. El Apocalipsis es uno de los libros de la Biblia más detallados sobre este terrible hecho. En él se describen tanto eventos cataclísmicos como guerras mundiales que acabarán con la vida de más de la mitad de la población mundial (lean Las 9 guerras del Apocalipsis).
Estos eventos futuros también se describen en numerosos pasajes del Antiguo Testamento. El juicio contra las naciones no será un solo evento, sino más bien una cadena de sucesos que transcurrirán durante los siete años de la Gran Tribulación, aunque algunas guerras y perturbaciones posiblemente se manifestarán con anterioridad.

El juicio del Día del Señor contra las naciones
Aunque el Antiguo Testamento menciona un juicio venidero en todo el mundo, muchas de sus profecías se centran en naciones específicas, relacionadas históricamente con Israel. Por ejemplo, el capítulo 30 del libro de Ezequiel describe el juicio del día de Jehová contra unas naciones en concreto, especialmente contra Egipto y sus aliados: Cus (Etiopía o Sudán), Put (Libia), Lud (Lidia), Jub (?) y Arabia. La afirmación de que la profecía de este capítulo es un hecho histórico (acontecido unos años después de su pronunciación) es posiblemente correcta. No obstante, existen otros pasajes que hablan sobre el futuro de Egipto en los últimos días (Is. 11:15-16; Is. 19; Joel 3:19; Zac. 10:10-11; Dan. 11:40-43). Además, tanto Cus como Put (aliados de Egipto) aparecen de nuevo unos capítulos más adelante (Ez. 38) en la guerra futura de Gog y Magog. Por tanto, todas estas naciones tienen un claro papel escatológico.
Por otro lado, existe un gran debate sobre el papel de Babilonia en el Día del Señor. Algunos sostienen que esta ciudad-estado se manifestará de forma simbólica o espiritual durante la gran tribulación. Sin duda, este es un aspecto que hay que tener en cuenta, pero el hecho de que el Apocalipsis dedique dos capítulos enteros a esta ciudad y de que la profecía de Isaías 13 no se haya cumplido por completo hace pensar que Babilonia debe resurgir de nuevo como «la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra». (Ap. 17:5).
Edom es otra de las naciones relacionadas directamente con el Día del Señor (Abd. 1, Joel 3:19). Según Isaías 11:14, Edom será subyugado por los israelitas y posiblemente destruido por completo en los últimos tiempos (Is. 34:5, 6; Is. 63:1). Esta nación es de especial interés porque será allí donde se refugien los israelitas durante la gran persecución que habrá en la mitad de la Gran Tribulación (Ap. 12). Las enigmáticas ruinas de Petra se encuentran en el territorio de Edom, actualmente Jordania. A pocos kilómetros de ahí se encuentra Bosra, una ciudad que fue juzgada en el pasado, pero que tendrá un papel fundamental en el futuro de Israel.
El juicio del Día del Señor contra los malhechores y falsos profetas
El Día del Señor no solo será para los países vinculados históricamente con Israel, sino también para el resto de naciones. También habrá un juicio individual. Será un día de escrutinio para «todos los soberbios y todos los que hacen maldad». (Malaquías 4:1). Aquellos que decidan fornicar espiritualmente y económicamente con la gran Babilonia serán abatidos y humillados. Una vez que decidan ponerse la marca de la bestia (Ap 13:16-17), ya no habrá marcha atrás: no tendrán más oportunidades para arrepentirse y estarán destinados al fuego eterno.
El juicio individual será especialmente duro para los falsos profetas. La Biblia contiene numerosos pasajes que condenan a los falsos profetas, pastores (líderes) y maestros. Aunque algunas profecías se cumplieron en el pasado, sobre todo con la caída de los reinos de Israel y Judá, el Nuevo Testamento hace referencia a los falsos profetas de los últimos tiempos. Jesús mismo nos advirtió de esto: «Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aun a los escogidos». (Mt. 24, 24; Mr. 13, 22).
Pero no solo Jesús nos advirtió de esto. En 2 Pedro 2:1, el apóstol nos informa de que habrá falsos maestros y profetas que «introducirán herejías destructoras». Es evidente que las herejías han existido siempre, pero el contexto de la epístola de Pedro es claramente escatológico. De hecho, en el siguiente capítulo, Pedro nos alerta de que «el día del Señor vendrá como ladrón en la noche» (2 Ped. 3:10), lo que quiere decir que debemos estar alertas ante su llegada en unos días caracterizados por la apostasía y el engaño.
Israel y el tiempo de angustia para Jacob
Por último, es importante recalcar que Israel también será juzgada en el Día del Señor. En primer lugar, los judíos, al igual que el resto de las personas, deberán escoger entre ponerse la marca de la Bestia o no. Deberán elegir entre el bien y el mal, formar parte del gran sistema babilónico o ser fieles a Sión. No obstante, también será un tiempo de escrutinio para toda Israel. En los últimos tiempos, el Anticristo hará un pacto con la nación judía, pero lo romperá tres años y medio después, manifestando su verdadera identidad como el «hombre de pecado». En ese momento comenzará el segundo holocausto. Esto es lo que Jeremías llama el «tiempo de angustia para Jacob» (Jer. 30:7).
A pesar de esto, Israel finalmente será libertado. Existen numerosos pasajes que hablan sobre este evento milagroso, algunos de ellos dentro del marco del Día del Señor: Amós 9:11-15, Sofonías 3:9-20 y Joel 3. Interesantemente, el énfasis que hace Jeremías respecto al «día de angustia para Jacob» no es el de retribución, sino el de liberación: «Pero de ella será librado… porque yo soy el que te salvo». (Jer. 30:7-10).
Israel finalmente abrazará el Nuevo Pacto (Jer. 31:31) y toda Israel será salva (Rom. 11:26). Aunque muchas personas habrán sufrido la cruel persecución del Anticristo y el feroz antisemitismo, el remanente será resguardado en un lugar secreto preparado por Dios en el desierto. Cristo volverá al final de la Gran Tribulación, destruirá al Anticristo y establecerá su reino desde Jerusalén. El remanente de Israel gobernará junto con el Mesías en el reino milenial.
El Día del Señor: última llamada
El Día del Señor será un tiempo de retribución contra todos los soberbios e incrédulos que elijan creer en las mentiras de Satanás. Este juicio recaerá especialmente sobre los líderes, falsos profetas y maestros, que serán los instrumentos del anticristo para engañar a la humanidad. Por tanto, todas las naciones serán arrastradas a hacer lo malo. Ninguna, excepto el remanente de Israel, escapará del juicio de Dios.
Aunque esto pueda parecer muy oscuro (y sin duda lo es), lo cierto es que Dios nos promete una escapatoria. El día del Señor no es para todo el mundo, porque como dice 1 Tes. 5:9, Dios no ha destinado a sus hijos para ira. El contexto de este pasaje es el Día del Señor (1 Tes. 5:2) y nos recuerda que quienes han puesto su esperanza en Cristo serán librados de él.
Pero debemos recordar que el Día del Señor puede estar a la vuelta de la esquina. Es posible que la Gran Tribulación no comience mañana ni pasado mañana, ni dentro de treinta años, pero nuestras vidas pueden terminar en cualquier momento. En este sentido, el Día del Señor puede llegar en cualquier momento. Por eso es importante decidir hoy en quién vamos a creer y a quién vamos a seguir, pues solo Él tiene las llaves de la salvación.



Sé el primero en comentar