Loading the Elevenlabs Text to Speech AudioNative Player...
Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Yin y yang: fluyamos

Yin y yang — Practicante de Tai chi encima de una bola de Yin-yang. Generado con IA.

por Marcia Montenegro — Christian Answers for the New Age

Está en todas partes. El clásico símbolo del yin y yang, cada vez más presente en nuestra vida cotidiana, es un símbolo circular, mitad negro y mitad blanco, con un pequeño punto blanco en la parte negra y un pequeño punto negro en la parte blanca. Este símbolo se llama Tai Chi Tu.

El término «yin-yang» también se ha incorporado en el lenguaje popular, en frases del tipo «Bueno, todo en la vida tiene su lado yin y su lado yang», y muchos creen que este símbolo representa el equilibrio, la paz o la armonía. Otros creen que significa que hay un poco de malo en lo bueno y un poco de bueno en lo malo (lo que significaría que no existen el bien o el mal absolutos).

¿Qué significa realmente el yin-yang?

Los orígenes del yin-yang se asociaron con el taoísmo, una religión muy extendida en China varios siglos antes de la encarnación de Cristo en la tierra. En el taoísmo, el Tao, traducido libremente como «el Camino» o «la Senda», es el origen de todas las cosas y la realidad última.

Como ocurre en muchas religiones orientales, este concepto no se puede comprender intelectualmente, ya que describe una realidad más allá del intelecto. Por lo tanto, según las enseñanzas taoístas, la verdad del Tao solo se puede comprender de forma indirecta o a través de un proceso de vida iluminada. La felicidad se obtiene viviendo en el flujo del Tao, que es el flujo del universo. Se trata de una creencia sin un Dios personal. ¿Dónde encajan aquí el yin y el yang?

«A través de la dinámica del yin y el yang, los principios cósmicos femenino y masculino, el Tao crea todos los fenómenos. Mientras que el Tao es perfectamente armonioso, el cosmos se encuentra en un estado de constante desequilibrio» (Spirituality By The Numbers, Georg Feuerstein, p. 146).

El Yin y yang

Las fuerzas del yin y el yang surgen de la creencia en el dualismo, un estado en el que el universo parece estar dividido en dos fuerzas opuestas pero iguales. Sin embargo, el mundo dualista del yin y el yang no se considera como el bien contra el mal. Se divide según otros criterios.

El yang, representado por el blanco en el símbolo del yin-yang, representa el principio creativo, mientras que el yin, representado por el negro, es la disolución y el retorno (a la creación). El yang simboliza lo caliente, lo seco, lo masculino, la luz, la dureza, el movimiento y la iniciativa. El yin es el frío, la humedad, lo femenino, la oscuridad, la suavidad, la quietud y la receptividad.

Se cree que las fuerzas yin y yang son cíclicas, se mueven y evolucionan entre sí, representadas por el punto blanco en el lado yin negro del símbolo y por el punto negro en el lado yang blanco. Desde este punto de vista, el universo depende de la interacción entre estas dos fuerzas que surgen del Tao. El yin y el yang también forman parte del I Ching, una forma de adivinación.

Estos valores se pueden extender a maneras de clasificar como yin o yang los alimentos, los órganos del cuerpo, las plantas, etc. La dieta macrobiótica, que se hizo popular por primera vez en los años sesenta y setenta, se basa en la división de la comida entre las propiedades yin o yang. El camino para ser feliz es llegar al equilibrio entre estas dos fuerzas para así llegar a la harmonía del Tao. La enfermedad surge cuando las fuerzas yin-yang en el cuerpo no están en equilibrio.

¿Ni malo ni bueno?

Según la visión taoísta/yin-yang, en realidad no existe lo bueno ni lo malo, solo lo que tiene aparencia de bueno o malo. No existe la vida ni la muerte porque «la vida y la muerte son una sola cosa, lo correcto y lo incorrecto son lo mismo» (Chuang Tzu, citado en World Religions, Geoffrey Parrinder, p. 333).

Los opuestos no son realmente opuestos; solo nos lo parecen porque los percibimos a través de un condicionamiento dualista y no podemos ver como los opuestos son realmente parte del todo. Los opuestos contienen en realidad la esencia del otro y, finalmente, se fusionan entre sí. Este es uno de los orígenes de la visión holística del mundo y del cuerpo, y sigue siendo hoy en día la base de la conexión entre el cuerpo y la mente.

El universo se ve como místicamente conectado e interrelacionado, incluyendo a cada persona, animal, roca, árbol, río… a través de la interacción yin-yang. Refiriéndose al Tao, Wen-Tzu afirma que «el Camino no tiene delante ni detrás, izquierda ni derecha: todas las cosas son misteriosamente iguales, sin bien ni mal» (Wen-Tzu, Further Teachings of Lao-Tzu [Boston: Shambhala, 1992], 109).

El holismo

Muchas personas aceptan erróneamente la conexión cuerpo-mente del holismo porque sabemos que nuestras actitudes a menudo afectan nuestra salud o recuperación de una enfermedad. Sin embargo, las actitudes y la visión mística holística contemporánea son dos cosas distintas.

La visión holística del cuerpo y de la salud se basa en el monismo, es decir, que todo es uno y uno es todo, y que una fuerza universal (también conocida como chi o qi: fuerza vital, energía vital o simplemente energía) nos conecta a todos y fluye a través del cuerpo. El holismo, en muchas visiones alternativas actuales, asume que todas las enfermedades son un desequilibrio o bloqueo del chi y/o de las fuerzas yin-yang en el cuerpo (u otros bloqueos psíquicos o energéticos) y, por lo tanto, el estado de salud de una persona es un reflejo de este desequilibrio o bloqueo energético/espiritual.

La acupuntura

La mayoría de los curanderos holísticos (y «naturalistas») creen que la enfermedad es una condición espiritual y utilizan métodos basados en el ocultismo, a menudo procedentes del vitalismo, y en las creencias religiosas orientales. La acupuntura tiene su origen en la creencia de que el chi fluye a lo largo de vías invisibles del cuerpo llamadas meridianos, y que la enfermedad es el resultado de un bloqueo del chi, lo que desequilibra el yin y el yang. Se supone que la inserción de agujas en determinados puntos permite el flujo del chi del cuerpo y el equilibrio de las energías yin y yang.

Hombre enseñando los puntos cardinales de la acupuntura
Fotografía de Taylor Heery

Aunque hay teorías que sostienen que la acupuntura funciona porque la colocación de las agujas envía señales al cerebro que liberan endorfinas o porque las agujas bloquean la señal de dolor que llega al cerebro, estas teorías no han sido demostradas. Incluso si estas teorías resultaran correctas, la conclusión sería que no es la acupuntura la que funciona, ya que la acupuntura se basa en la idea de que el alivio proviene del flujo del chi y del equilibrio del yin y el yang. Lo que funcionaría sería el alivio del dolor a través de las endorfinas y el bloqueo de las señales de dolor. Esta no es la teoría de la acupuntura tradicional. Por lo tanto, cualquier alivio no tendría nada que ver con el chi, los meridianos o el yin y el yang, sino más bien con la biología y una comprensión adecuada del cuerpo. En el mejor de los casos, la acupuntura alivia temporalmente cantidades limitadas de dolor.

Aún no existe ningún modelo físico o médico que explique la acupuntura. (Algunos métodos más recientes que pueden denominarse «punción seca» se basan en teorías sobre el cuerpo y, lamentablemente, a veces se etiquetan como «acupuntura», pero no se trata de la acupuntura original. Esto está creando confusión).

El mal no es una fuerza

Si los opuestos siempre se fusionan y se convierten el uno en el otro, entonces no existe el bien ni el mal absolutos. Sin embargo, en 1 Juan 1:5, se afirma:

«Este es el mensaje que hemos oído de él y os anunciamos: Dios es luz, y en él no hay ninguna oscuridad».

El mal no es una fuerza; es un rechazo o una rebelión contra el bien. El mal es obra de Satanás, que no tiene verdad en él, y de aquellos que eligen negar o rechazar a Dios. El mal y el bien no son iguales porque Dios es soberano y

“La razón por la que apareció el Hijo de Dios fue para destruir la obra del diablo.” (1 Juan 3:8)

Dios permite que Satanás actúe por ahora, pero Satanás fue derrotado cuando Jesús murió por nuestros pecados en la cruz, permitiendo la liberación del poder de Satanás a través de la confianza en Cristo (“Porque él nos ha rescatado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de los pecados.” Colosenses 1:13,14). Satanás será arrojado al lago de fuego.

El Tai Chi 

Hombre practicando el tai chi - Fotografía by Mark Hang Fung So
Hombre practicando el Tai chi – Fotografía de Mark Hang Fung So

El Tai Chi, a menudo denominado «meditación en movimiento», tiene su origen en el taoísmo. Uno de los objetivos del Tai Chi es facilitar «el flujo del qi a través del cuerpo» (Harper’s Encyclopedia of Mystical & Paranormal Experience, Rosemary Ellen Guiley, p. 599). El qi (también escrito chi, ki o ji) es un término oriental que designa la energía universal que supuestamente fluye a través del cuerpo.

Una hoja informativa sobre el significado de los 108 movimientos del Tai Chi, publicada por la Sociedad Taoísta de Tai Chi de los Estados Unidos, afirma que los 36 canales yang mayores y menores del cuerpo son las «deidades celestiales», mientras que los elementos yin del cuerpo son las «72 deidades terrestres». El total combinado es 108, un «número adivinado por el propio Chang San Feng» (monje taoísta del siglo XI, considerado el fundador del Tai Chi).

La declaración continúa diciendo que «el 108 completo simboliza el equilibrio armonioso del yin y el yang y, por lo tanto, conduce a la salud. La unión de todos los elementos yin y yang representa el retorno al estado holístico e indiferenciado del Tao».

El término «indiferenciado» significa que no hay distinciones; todo es uno.

La respuesta cristiana al Yin-Yang

Los cristianos deben ser prudentes con respecto a prácticas como la acupuntura y los llamados «ejercicios» como el tai chi, que se basan en creencias espirituales hostiles a la afirmación de Cristo de ser el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). El hecho de que un tratamiento de este tipo pueda funcionar no es razón suficiente para utilizarlo. Muchas cosas del mundo ocultista y místico parecen funcionar.

El criterio que deben seguir los cristianos a la hora de adoptar una idea o práctica de base espiritual no es si funciona o no. Se nos exhorta a «no creer a todo espíritu, sino a probar los espíritus para ver si son de Dios…» (1 Juan 4:1a). Estas palabras deben tomarse en serio también con respecto a muchos otros tratamientos holísticos y alternativos. El Tao afirma ser el camino, pero ofrece un todo indiferenciado en el que, en última instancia, no hay distinciones entre el yin y el yang, ni entre el bien y el mal. La armonía se basa en el equilibrio entre el yin y el yang.

Sin embargo, la verdadera paz solo se alcanza confiando en Cristo (Juan 14:27; Filipenses 4:7). Hay una persona, Jesús, no un principio o una filosofía, que dijo que Él es el Camino (Juan 14:6), el Camino a Dios y a la vida eterna (Juan 5:24; 6:40).

Bibliografía selecta

Eileen Campbell and J. H. Brennan, Body Mind & Spirit.
Georg Feuerstein, Spirituality by the Numbers.
Rosemary Ellen Guiley, Harper’s Encyclopedia of Mystical and Paranormal Experience.
J. Gordon Melton, New Age Encyclopedia.
Richard Osborne and Borin Van Loon, Introducing Ancient Eastern Philosophy.
Geoffrey Parrinder, World Religions, From Ancient History to the Present.
Eva Wong, The Shambhala Guide to Taoism


Puede que también te interese esto:

La reencarnación: ¿una buena idea?

El mindfulness llega a las guarderías

Meditemos en esto

 

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *