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(3) El anticristo en la historia de la iglesia

Caspar David Friedrich

El último anticristo: el cesar venidero

 

El anticristo en la historia de la iglesia

—Don Stewart (educatingourworld.com)

Este artículo es una traducción del tercer capítulo del libro The Final Antichrist, escrito por Don Stewart. Para leer otros capítulos diríjase al final de este artículo.

Desde los tiempos de Jesús se ha debatido mucho acerca del anticristo. Podemos aprender mucho sobre este tema examinando la historia y la visión de los creyentes bíblicos. En efecto, podemos sacar las siguientes conclusiones al examinar cómo ha interpretado la iglesia al anticristo.

  1. Los cristianos han intentado descubrir la identidad del anticristo desde el principio

Algo importante que podemos aprender es que los cristianos han hablado del anticristo desde el principio; además de haber tratado de determinar la identidad de este «hombre de pecado» venidero. Durante la vida de los apóstoles, existieron por lo menos tres candidatos con algunas de las cualidades del futuro anticristo. Cada uno de ellos fue un emperador romano.

Calígula (r. 37-41 d.C.)

El primer candidato para el anticristo bíblico en los tiempos del Nuevo Testamento fue el enloquecido emperador romano Calígula. Al igual que lo predicho por la Biblia sobre el anticristo, Calígula intentó colocar una imagen de sí mismo en el Templo de Jerusalén. Sus planes fracasaron porque fue asesinado antes de que se cumpliera la orden imperial. Sin embargo, por un tiempo, parecía que él sería el que cumpliría estas predicciones bíblicas.

Nerón (r. 54-68 d.C.)

César Nerón fue otro individuo vinculado con el anticristo. Si bien poseía una serie de rasgos que el hombre de pecado venidero poseerá, tanto Nerón como Calígula pasaron por el escenario sin cumplir lo que dicen las Escrituras sobre este personaje malvado. Nerón no fue el hombre augurado.

Domiciano (r. 81-96 d.C.)

Hubo un tercer candidato para el anticristo entre los emperadores romanos: Domiciano, el hombre que desterró al apóstol Juan a la Isla de Patmos, donde escribió el Libro del Apocalipsis. De hecho, algunos intérpretes creen que Domiciano es en realidad la primera «bestia» que describió Juan.

Una vez más, este tampoco fue el anticristo. Todos los apóstoles murieron, y el emperador Domiciano pasó de largo sin cumplir las predicciones de la venida del anticristo. El anticristo final debe aparecer en algún momento en el futuro.

  1. En la iglesia primitiva era universalmente aceptado que el anticristo debía ser una persona de verdad, no una institución

Esto nos lleva a un punto muy importante. Si bien los cristianos han intentado determinar la identidad del anticristo desde hace tiempo, todos estos buscaban a un hombre particular que cumpliese las predicciones bíblicas. De hecho, por lo que sabemos, todos los miembros de la iglesia primitiva que escribieron sobre la venida del anticristo buscaban a un individuo muy particular que cumpliese las profecías. Nunca los vemos buscando a algún tipo de «espíritu del mal» o cierta «institución malvada». En otras palabras, entendieron que las Escrituras predicen la aparición de un hombre en la historia que será el Anticristo, el gran «Opositor» del Señor.

Proporcionaremos una serie de ilustraciones.

El documento primitivo de «La enseñanza de los doce apóstoles» 

Un documento escrito en una fecha temprana llamado «La enseñanza de los doce apóstoles» o «Didajé», dijo esto acerca del hombre de pecado que vendría:

«Porque en los últimos días los falsos profetas y los destructores serán multiplicados, y las ovejas se convertirán en lobos, y el amor se convertirá en odio. Porque cuando aumente la iniquidad, odiarán y perseguirán y se entregarán unos a otros; y entonces aparecerá el engañador del mundo como el Hijo de Dios, que hará señales y prodigios, y la tierra será entregada en sus manos, y hará iniquidades como nunca antes se han hecho desde el principio del mundo. Entonces la raza de los hombres entrará en el fuego de la prueba, y muchos se ofenderán y perecerán, pero los que han soportado en su fe serán salvos bajo la misma maldición.»

Este documento que se remonta a poco después de la época de los apóstoles deja en claro que en los últimos días un engañador del mundo y obrador de milagros entrará en escena poco antes del regreso de Cristo. En otras palabras, los creyentes esperaban que una persona específica viniera e hiciera todas estas cosas.

Ireneo, obispo de Lyon (140-202 d.C.)

Ireneo, quien escribió en el siglo II, compuso un tratado sobre el anticristo venidero. Él también enfatizó que el anticristo era un individuo que aparecería inmediatamente antes de la venida de Cristo. Ireneo escribió que el anticristo se sentará en el templo de Jerusalén reconstruido:

«Reinará [el anticristo] un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo (Daniel 7:25), es decir, tres años y medio, y se sentará en el templo de Jerusalén; entonces el Señor vendrá del cielo y lo arrojará al lago de fuego, y traerá a los santos el tiempo de reinar, el séptimo día de descanso santificado, y dará a Abraham la herencia prometida (Ireneo, Contra la Herejías, 30.4).

Ireneo obviamente esperaba ver a un anticristo real, así como un futuro templo todavía por construir.

Hipólito y el primer trabajo completo sobre el anticristo (220 d.C.)

Hipólito fue discípulo de Ireneo. Por lo que sabemos, escribió la primera obra completa sobre la venida del hombre de pecado llamada «Sobre Cristo y el Anticristo». Entre otras cosas, dijo lo siguiente:

«Cual cuerno (Daniel 7) muestra que el que reverdeció no es otro que el anticristo que restaurará el reino de los judíos… Cristo Jesús brotó de los hebreos; él también nacerá judío. Cristo declaró que su carne era un templo y lo levantó al tercer día, así él (el anticristo) restaurará en Jerusalén el Templo de Piedra.» 

Esta es una referencia adicional a este hombre de pecado que viene. Hipólito buscaba una persona específica que entraría en el escenario. Además, él creía que este anticristo final iba a restaurar el templo que había sido destruido unos ciento cincuenta años antes.

Tertuliano de Cartago: Los anticristos ya están aquí  (170 d.C.)

Tertuliano, el obispo de Cartago, también escribió sobre la llegada del anticristo, así como otros anticristos que ya habían llegado. Parece ser uno de los primeros escritores cristianos que reconocieron que el espíritu del anticristo siempre estuvo presente en el mundo. En otras palabras, siempre hubo alguien actuando como anticristo en su rebelión contra Cristo y su iglesia. Sin embargo, también se dio cuenta de que aún estaba por venir un anticristo real.

Cirilo de Jerusalén (siglo IV)

Las siguientes palabras provienen de Cirilo obispo de Jerusalén, quien escribió sobre la venida del anticristo. Lo describió de esta manera:

«El anticristo mencionado anteriormente vendrá cuando los tiempos de la soberanía de los romanos se cumplan, y la conclusión de los acontecimientos del mundo se acerquen. Diez reyes romanos se levantarán al mismo tiempo en diferentes lugares, tal vez; pero reinando en el mismo período. Pero después de estos, el anticristo será el undécimo, siendo poseído violentamente, por su magia y habilidad maligna, por el poder romano. A tres de los que han reinado antes de él, los someterá; los otros siete los sujetará a sí mismo. Al principio asumirá un carácter manso (como si fuera una persona sabia y comprensiva), pretendiendo tanto la moderación como la filantropía; engañando a los judíos, tanto por milagros como por prodigios mentirosos que provienen de sus engaños mágicos, como si fuera el Mesías esperado. Después se entregará a toda clase de maldades, crueldades y excesos, a fin de supera a todos los que han sido injustos e impíos antes que él; teniendo una mente sangrienta, implacable y despiadada, y llena de artimañas astutas contra todos, y especialmente contra los creyentes. Pero habiéndose atrevido a tal tres años y seis meses, será destruido en el segundo venida gloriosa del cielo del Hijo verdaderamente engendrado de Dios, que es nuestro Señor y Salvador, Jesús el verdadero Mesías; quien, habiendo destruido al anticristo por el Espíritu de su boca, lo entregará al fuego de Gehena.»

Este es un testimonio adicional de otro líder de la iglesia primitiva acerca de este hombre de pecado que ha de venir. De hecho, muchos detalles específicos sobre este próximo líder mundial, que se encuentran en las Escrituras, son citados por Cirilo. Creía que se cumplirían literalmente algún día, realizados por una persona concreta.

La epístola de Bernabé: el anticristo es «El Negro»

Una epístola escrita bien temprano en la historia de la iglesia es atribuida a Bernabé, un personaje del Nuevo Testamento que fue compañero de viaje de Pablo. La gran mayoría de personas creen que el Bernabé de la Biblia no escribió esta epístola. Aún así, de este documento temprano podemos aprender sobre el hombre de pecado que viene, a quien el autor llama «El Negro». Vemos que este «Negro» saldrá del Imperio Romano, que se suponía que era la cuarta bestia de la visión de Daniel de cuatro sucesivos imperios mundiales. El escritor advirtió lo siguiente:

«Cuidaos en estos postreros días. Porque todo el tiempo de nuestra fe será nada a menos que ahora, en el tiempo de iniquidad y de las ofensas que habrán de ser, como hijos de Dios, hagamos resistencia, para que el Negro no pueda efectuar una entrada.»

El autor escribió que el Negro debe ser resistido. Esta es una indicación más de la creencia de que el hombre de pecado sería un ser humano solitario que aún no había hecho su aparición en la tierra.

Gregorio de Tours (siglo VI)

Gregorio de Tours, que escribió a finales del siglo VI, escribió las siguientes palabras sobre el futuro anticristo:

«En cuanto al fin del mundo, creo lo que he aprendido de los que me han precedido. El anticristo asumirá la circuncisión, afirmándose a sí mismo como el Cristo. Luego colocará una estatua para ser adorado en el Templo de Jerusalén, mientras leemos que el Señor ha dicho: “Veréis la abominación desoladora en pie en el lugar sagrado”.»

Aunque la ciudad de Jerusalén, junto con el templo, habían sido destruidos unos seis siglos antes, se entendía que algún día el templo sería reconstruido.

Ejemplos como estos, de los escritos de los primeros creyentes, podrían añadirse en cuantía. Por lo tanto, lo único que queda claro al leer a los escritores cristianos de los primeros siglos es que en general se creía que el anticristo iba a ser un hombre con rasgos definidos, todavía por aparecer.

Además, cumpliría literalmente las profecías bíblicas sobre el hombre de pecado, incluida la de pretender ser Dios en un templo reconstruido en la ciudad de Jerusalén.

El tratado de Adso: La expectativa de la venida de Cristo (1000 d.C.)

El año 1000 de nuestra era fue un tiempo importante para los cristianos de aquellos tiempos. A medida que se acercaban los mil años desde el tiempo de Cristo, había cierta expectativa por el pronto regreso del Señor. Gerberga, la esposa de Luis IV, rey de Francia, abrazó la idea de la próxima venida de Cristo. Dado que las Escrituras enseñan que el anticristo debe aparecer antes de la segunda venida de Cristo, Gerberga le pidió a Adso, su capellán de la corte, que reuniera todo lo que pudiera recopilar sobre el tema del futuro hombre de pecado.

Adso eventualmente puso sus hallazgos por escrito. Lo tituló «Tratado sobre el Anticristo» [o De antichristo]. Concluyó que el espíritu del anticristo había estado en el pasado en los emperadores romanos Nerón y Domiciano. Sin embargo, todavía había un anticristo final por venir. Este anticristo sería una persona real.

Adso-Anticristo
Ilustración del anticristo de Adso

Desde su comprensión de las Escrituras, Adso asumió que este hombre de pecado sería un judío de la tribu de Dan. Aunque nacería en Babilonia, el Anticristo sería criado en la tierra de Israel en dos de las ciudades que Jesús maldijo, Corazín y Betsaida. Adso escribió lo siguiente:

«[Él] nacerá de padres judíos, de la tribu de Dan, pero su madre no será virgen, como muchos creen… [En cambio] el diablo entrará en la madre del anticristo, y su poder maligno siempre lo sustentará. Babilonia será su lugar de nacimiento, pero será criado y educado en Betsaida y Corazín. Después de su educación a manos de espíritus malignos, irá a Jerusalén y pondrá su trono en el Templo que él habrá reconstruido… Afirmará que es el Hijo del Dios Todopoderoso… hará muchas señales y grandes milagros. Los que creen en él serán marcados en la frente con una señal. Durante tres años y medio reinará, al final de ese período dará muerte a Enoc y a Elías, quien previamente se le habrán opuesto predicando la fe verdadera. Poco después, Cristo aparecerá y el anticristo será asesinado por el arcángel Miguel.»

Nótese que Adso creía que este hombre de pecado obrador de milagros vendrá al templo de Jerusalén y blasfemará contra el Señor, haciéndose pasar por el Hijo de Dios. Aquellos que acepten y sigan al hombre de pecado recibirán su marca en la frente.

Según Adso, este Anticristo final eventualmente será asesinado por el arcángel Miguel en la segunda venida de Jesucristo.

Este tratado de Adso sobre el anticristo tuvo enorme influencia durante la época medieval. Consistente con lo escrito anteriormente, la gente buscaba a un hombre específico que iba a irrumpir en la escena.

  1. En el siglo catorce el anticristo comienza a identificarse con el papado

Como hemos señalado, los cristianos estaban buscando a un individuo específico para cumplir lo que dicen las Escrituras acerca de la bestia venidera del Libro de Apocalipsis, el anticristo final. Mientras muchos anticristos ya habían venido, y seguían viniendo, habría un individuo específico que sería diferente del resto. No sólo sería un gobernante mundial, sino que también precedería inmediatamente la segunda venida de Cristo.

Las ideas sobre el anticristo comienzan a cambiar

Sin embargo, esta idea empezó a cambiar en el siglo XIV. En ese tiempo, el anticristo no se equiparó con un personaje que iba a llegar en el futuro, sino con alguien que estaba actualmente sobre la tierra: el Papa y el papado.

Alrededor del año 1350 d.C., un grupo de creyentes conocidos como los valdenses [o Waldenses] publicó un panfleto que equiparaba al anticristo con la cabeza de la Iglesia católica romana. Si bien no fue el primer grupo en hacer esto, su identificación tocó una fibra sensible en los corazones de muchas personas y, consecuentemente, la idea comenzó a extenderse.

Dado que la Iglesia Romana, dirigida por el Papa, tenía un historial de persecución de creyentes bíblicos, la idea de que el papado era el anticristo parecía encajar con lo que las Escrituras decían sobre este tema. De hecho, hay muchos elementos de la Iglesia Romana, el Papa y el papado que eran consistentes con la descripción bíblica del anticristo.

Sin embargo, mientras que hay muchos puntos que concuerdan entre las prácticas de la Iglesia Romana con sus papas y la venida del anticristo, la Biblia claramente predice que el anticristo será un hombre; no una institución como la Iglesia Católica Romana y el papado.

Además, este hombre debe entrar en escena inmediatamente antes del regreso de Jesucristo. Si bien la Iglesia Romana y el papado son en muchos sentidos un tipo de anticristo, no cumplen las predicciones específicas de las Escrituras.

  1. Los reformadores protestantes identificaron al anticristo con el papado

Desafortunadamente, la mayoría de los reformadores protestantes identificaron el sistema papal y el Papa con el anticristo. Esta idea casi se convirtió en un artículo de fe entre los protestantes durante el siglo XVI.

De hecho, hubo un punto de vista unificado entre los intérpretes protestantes en cuanto a la identidad de la bestia.

Esto incluye a personas como los reformadores alemanes Martín Lutero y Felipe Melanchthon, el reformador francés Juan Calvino, el reformador suizo Zwinglio y el traductor bíblico William Tyndale.

Todos estos hombres de Dios estaban convencidos de que el anticristo bíblico estaba vivo y coleando en la ciudad de Roma con el título de el Papa, Obispo de Roma.

  1. Ciertas declaraciones confesionales reflejaron la idea de que el Papa era el anticristo

Además, la identificación del Papa con el anticristo fue conmemorada en una serie de declaraciones confesionales durante esa época. Estas declaraciones resumieron las creencias específicas de ciertos grupos de cristianos.

Por ejemplo, en 1646, la Confesión de Westminster declaró lo siguiente:

«No hay otra cabeza de la iglesia sino el Señor Jesucristo: ni puede el Papa de Roma en algún sentido ser su cabeza; por eso es el anticristo, el hombre de pecado e hijo de perdición, que se exalta a sí mismo en la iglesia contra Cristo, y todo lo que se llama Dios» (Confesión de Fe de Westminster, 25:6).

La opinión aceptada de esa era en particular entre los protestantes era que el papado y el hombre de pecado eran lo mismo.

  1. A través de una interpretación literal de la profecía, la idea de que el anticristo es una persona que aún está por venir vuelve a surgir

Mientras que en muchos círculos protestantes se aceptaba la idea de que el papado era el anticristo bíblico, las cosas empezaron a cambiar. A medida que la gente comenzó a hacer un estudio serio de las Escrituras proféticas, se hizo evidente que el anticristo no estaba limitado a una mera influencia maligna, un sistema religioso o un Papa en particular que gobernara en un momento determinado. Aunque ciertamente hubo personas e instituciones en cada generación que cumplieron el papel del anticristo, todavía hay un hombre de pecado que ha de venir y que debe aparecer inmediatamente antes del regreso de Jesucristo.

En consecuencia, una comprensión literal de las profecías de la Sagrada Escritura ha llevado a los estudiantes de la Biblia a esta conclusión: un anticristo final aparecerá en la escena de la historia en algún momento desconocido del futuro.

Esto resume brevemente algunos de los aspectos más destacados sobre la comprensión del anticristo entre los creyentes bíblicos a lo largo de la historia de la iglesia. A esto, se le podría agregar mucho más.


Capítulos anteriores

1. ¿Quién o qué es el anticristo?
2. ¿Por qué es importante estudiar sobre el anticristo?

Capítulos siguientes

4. Las diferentes visiones de la venida del anticristo
5. El preterismo
6. El idealismo
7. El historicismo
8. ¿Es el Papa o la Iglesia Católica el anticristo?
9. El anticristo está aún por llegar—la visión futurista
10. ¿Será el anticristo un descendiente de Satanás?
11. ¿Será el anticristo el hijo de Satanás?
12. ¿Fue Nerón el anticristo?


 

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